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domingo, 28 de octubre de 2018

15 años de Museo Picasso Málaga

Málaga center 2
Diseño preliminar para el Museo Picasso Málaga (1999). Dibujo: LRP


Este mes de octubre se cumplen 15 años de la inauguración del Museo Picasso Málaga y, tan nostálgico como asombrado ante esa cifra, acudo a mis dibujos de aquella fase de mi carrera profesional durante la cual estuve profundamente implicado en dicho proyecto, en condición de arquitecto colaborador del estudio Cámara / Martín Delgado Arquitectos, sus autores. 
Fueron cuatro años exigentes pero de intenso aprendizaje junto a un equipo deslumbrante; en ellos, las visitas de dirección de obra (presenciando cómo las arqueólogas del Taller de Investigaciones Arqueológicas descubrían un escarabeo egipcio, micropilotando en las catacumbas del palacio de Buenavista en condiciones impensables, reptando en los 'sobraos' sobre las armaduras mudéjares...) fueron tan apasionantes y enriquecedoras como las reuniones periódicas en la Fundación Museo Picasso (que siempre eran en inglés) junto a los arquitectos neoyorquinos de la oficina de Richard Gluckman, coautor del proyecto, y a los ingenieros de Ove Arup, consultores en materia de cimentaciones, estructura e instalaciones. Contábamos, además, con la presencia de expertos internacionales en conservación de arte, rehabilitación, carpintería de lo blanco, etc.; ocasionalmente, también, con la de Bernard y Christine Ruiz-Picasso.
Recuerdo con especial afecto las horas frente al tablero de diseño junto a Isabel Cámara Guezala y Rafael Martín Delgado; en mi memoria, su talla humana no desmerece de su enorme valía como arquitectos, en el aspecto más humanístico que ese término pueda tener.

Design proposal for the service wing, Museo Picasso Málaga
Diseño preliminar para área de servicios del Museo Picasso Málaga, calle Postigo de san Agustín (2000). Dibujo: LRP

La lista de personas que dejaron huella en mí en el estudio o bajo la gran grúa de calle Marquesa de Moya es tan larga que no puedo detallarla aquí, por tentador que me resulte hacerlo. Pero cuando reviso los innumerables cuadernos de notas del proyecto, cada detalle constructivo, cada croquis de obra, cada boceto de diseño me retrotrae a momentos creativos, situaciones complejas, encrucijadas del proyecto y alguna que otra discusión acalorada en la caseta de obra. (Mi reconocimiento igualmente a los grandes profesionales de la constructora Ferrovial, adjudicataria de los trabajos).
Sí que me sorprende hoy la casi total ausencia de fotos de la obra del MPM que tengo entre la documentación de archivo: las cámaras digitales todavía eran una rareza y mi amigo Alfonso Martín, director de ejecución de la obra, era quien llevaba la suya siempre dispuesta. También de él aprendí mucho de lo que hoy sé. Pero en cuanto a dibujos no me puedo quejar, y a ellos deben sumarse los que quedaron en el estudio. En este proyecto, el dibujo a mano fue fundamental en muchos aspectos, al margen de los planos como tales que, obviamente, fueron ejecutados con CAD; a continuación muestro algunos de los innumerables que produje.

Fue un privilegio poder contribuir, siquiera mínimamente, a que este proyecto tan ilusionante fuese una realidad.

Feliz 15º cumpleaños, Museo Picasso Málaga.

Cuadernos de notas y visitas de obra del Museo Picasso Málaga (1999-2003)

Fotos de visitas de obra del Museo Picasso Málaga (2003)

martes, 5 de julio de 2016

La materia de la que están hechas las ciudades

Málaga, plaza de la Victoria 10

Ésta es la materia de la que están compuestas las ciudades. Edificios anónimos que se mimetizan en el paisaje urbano. Catedrales y palacios copan las imágenes de las tarjetas postales, pero este tipo de construcciones es la que imprime el carácter al conjunto. Esa es su principal virtud: su sumatorio arma un entorno armonioso que proporciona sin estridencias un telón de fondo a la vida. Ninguna de ellas es imprescindible en realidad, y diríamos que son organismos vivos sometidos a las mismas leyes naturales que el resto: nacen, viven, mueren. Llegado el momento, una ciudad sana reemplazará la osamenta por una nueva edificación que sustituya a la finada. El equilibrio se rompe si este ciclo deja de regirse por las leyes de crecimiento y decadencia de la materia e intervienen procesos infecciosos que se convierten en epidemias que exterminan a gran parte de los individuos.

Como todo organismo vivo, el que acompaña estas líneas palpita y respira. Al declinar el sol abre todas sus ventanas para que la brisa vespertina ayude a disipar el calor acumulado. Y es en ese momento cuando la casa alcanza su plenitud: el portón de madera resuena cuando uno de los moradores lo traspasa. Hoy es lunes, el día de descanso del asador de pollos que ocupa los bajos, pero aun así la animación no decae. La vecina del primero se asoma para colgar la toalla en el balcón tras volver de la playa. El del segundo sale a fumar un pitillo. El clímax se produce en la azotea: una animada conversación y risas en lo que se adivina un grupo numeroso de personas. Los omnipresentes vencejos evolucionan sobre sus cabezas. Es verano en la ciudad.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El espejismo del progreso

Allegory of shipping, City Hall of Málaga 

 «Aquí se conoció el esplendor y casi la gloria. Los comerciantes, presuntamente refinados, desafiaron a la Barcelona industrial y laboriosa. Ellos y sus obreros rebeldes se atrevieron a soñar con convertirse en el principal punto fabril del Mediterráneo español. Y juntos, inevitablemente hermanados -como siameses con instintos de Caín-, intentaron abordar la modernidad, estar en los puestos de vanguardia de una nueva era que ya se vislumbraba. tuvieron un pie en el estribo. pero finalmente vieron, entre el desastre y la pólvora, cómo ese tren se alejaba.» (Antonio Soler, Málaga, paraíso perdido)

Hubo un tiempo en que Málaga enfiló con decisión el camino del progreso. Hace 150 años, los visitantes anglosajones veían más parecido entre Málaga y Glasgow o Liverpool que entre Málaga y otras capitales andaluzas, a la vista de las chimeneas humeantes de las industrias metalúrgicas y textiles que flanqueaban la ciudad en todas direcciones. En tal sociedad, que esos mismos viajeros definieron como la más abierta y tolerante del país, nació el genio de la modernidad, Picasso, y estudios recientes reivindican el papel que ese ambiente tuvo en su formación. Sin embargo, y como bien describe Soler, el sueño resultó ser un espejismo, pero de la ilusión quedan testimonios abundantes en las creaciones de la época. La Casa Consistorial es uno de ellas. Aunque se construyó cuando el sueño se desvanecía, los anhelos quedaron plasmados en sus muros: las delicadas musas del Parnaso sostienen aquí locomotoras de vapor, navíos mercantes y engranajes industriales.
Málaga, City Hall

No hay lugar en el pomposo edificio para representaciones religiosas o hazañas bélicas; en todo caso, la corporación se sigue reuniendo en la actualidad bajo un fresco en el que se representa una escena revolucionaria con el lema "la primera en el peligro de la Libertad". Toda una declaración de intenciones.


Málaga, City Hall
Por otro lado, la flora subtropical del Paseo del Parque proporciona un marco espléndido al ayuntamiento, y es testimonio del carácter de aquella ciudad decimonónica a cuyo puerto arribaban cargueros procedentes de todo el globo, y en cuyas bodegas viajaban semillas de especies exóticas que en la actualidad se han convertido en ejemplares notables.

Málaga, City Hall
(Las imágenes que acompañan estas líneas están incluidas en el libro La Casa Consistorial de Málaga, retrato de un edificio, que recoge mis impresiones dibujadas en vivo de la arquitectura, detalles y actividad diaria del ayuntamiento a lo largo de varias semanas de la primavera de 2015.)

  Presenting my new book...

La Casa Consistorial de Málaga. retrato de un edificio

48 páginas 19,5x19,5 cm. 
Autor: Luis Ruiz Padrón
Prólogo: Alfonso Vázquez
Editorial: Loving books
1ª edición: mayo 2015
ISBN: 978-84-940672-4-2
DL: MA-750-2015

Más info:
info@lovingbooks.es

jueves, 13 de marzo de 2014

La Mundial, a ojos de un arquitecto

Pensión La Mundial

Las ciudades son reflejo de las sociedades que las producen.
Hay ciudades que muestran como señas de identidad palacios aristocráticos de ocultos y suntuosos patios, arquitecturas vernáculas y pintorescas o iglesias barrocas de recargada decoración.

No es que en Málaga no tengamos algo de todo eso (tenemos, por ejemplo, una de las más espaciosas y luminosas catedrales españolas) pero quizá nuestros mayores logros, aquéllos en los que con mayor orgullo nos reconocemos, están relacionados con una noción del espacio público que nos acerca mucho a Europa. De igual manera, nuestros principales monumentos urbanos no son estatuas ecuestres o efigies regias, sino imágenes de industriales o conmemoraciones de caídos por la libertad. Que cada cual juzgue para sí si esto es bueno o malo –yo desde luego tengo clara la respuesta-, pero esto es lo que somos. O lo que soñamos ser en un momento señalado de nuestra dilatada historia.

Gran parte de lo que hoy percibimos como nuestra identidad se corresponde con el coraje de unos visionarios que soñaron una ciudad nueva y la modelaron de acuerdo a este ideal, con el respaldo de una incipiente industrialización luego truncada, que vio surgir en nuestro suelo los primeros altos hornos españoles.

La ciudad burguesa del siglo XIX produjo unos espacios de proporciones equilibradas y delimitados por fachadas igualmente armoniosas; en ellas primaba un sentido del orden, animado por sutiles variaciones, que hacía que la ciudad pudiese leerse como una única partitura. Y en esta gran pieza musical, incluso las residencias de los personajes más notables se plegaban a este orden, renunciando a gestos de protagonismo ornamentales. Por eso las fachadas de palacios de familias como los Larios se integraban perfectamente en la escena sin destacar apenas. La calidad de cada una de las piezas es alta, pero el “efecto grupo” es lo que confiere al conjunto un valor sorprendente.

Málaga, Plaza del Carbón

El palacete de los Condes de Benahavís tampoco incumplía esta premisa. Voces más autorizadas que yo han investigado y justificado perfectamente desde el campo de la historia el valor de este edificio, hoy más conocido como “La Mundial”.

Ahora me gustaría exponer, como arquitecto, porqué La Mundial es tan buen edificio.

La Mundial contiene elementos que son estupendas piezas de artesanía, como los herrajes, los cierros o la decoración interior; este hecho le confiere un incuestionable valor añadido, pero no lo convierte automáticamente en un buen edificio. Lo que lo convierte en una excelente muestra de buena arquitectura es la manera admirable en que se ubica en un lugar y un  tiempo determinados. Es un edificio pensado de forma inequívoca para ese emplazamiento y para ningún otro.

Como se dice más arriba, al contrario de las construcciones de los nuevos ricos, el edificio se inserta discretamente en la trama urbana, mostrando una cara sobria y una composición de huecos similar a las de las construcciones circundantes. Sin embargo, siendo tan buen arquitecto, Eduardo Strachan -su proyectista- reconoce sin dudar la singularidad del solar que le es encomendado y, sin estridencias pero con maestría, resuelve el remate de la pieza del Hoyo de Esparteros. Su tipología constituye una verdadera rareza en el parcelario por razones de morfogénesis urbana, como ya expuse en otra ocasión. Y Strachan atiende a la doble circunstancia de ser remate de una larga “península” y de, por otra parte, estar abierta a la plaza por el lado de levante y orientada  a una calle secundaria –el pasillo de Atocha- por poniente.

Del fuerte sentido direccional que le imprime la longitudinalidad de la pieza resulta una forma casi náutica, a modo de proa, conformada por esa doble curvatura en las esquinas tan característica de la arquitectura malagueña de la época, y el ático retranqueado componiendo con su azotea una especie de puente de mando rematado por balaustres. Casi un barco a punto de partir.

Pero la aparente simetría es inexistente en la planta. El formalismo antes descrito se acomoda ahora a las claves sugeridas por el lugar: con un acusado sentido de la teatralidad, las dependencias más importantes se abren al Hoyo de Esparteros, mientras que los espacios de servicio y la escalera se desplazan a la trasera, al pasillo de Atocha. En el primer caso, huecos regulares y balcones volados, una fachada representativa; en el segundo, huecos más pequeños, heterogéneos y diseñados de acuerdo a la función de la habitación a la que dan luz y vistas.

Y los cierros. El gesto más sorprendente de todos. Asomando a los moradores en visión de abanico tanto al Hoyo como a la Alameda, a través de Calle Ordóñez; pero evitando mirar al entorno menos noble, aunque la composición resultante evidencie esa asimetría.

Porque, como dijo Frank Lloyd Wright, Buildings, too, are children of Earth and Sun.

En su día argumenté porqué me parece tan desafortunada la intervención proyectada por la promotora Braser en Hoyo de Esparteros. Intervención que implica la demolición de La Mundial y la construcción de una réplica en otro lugar del entorno, en un lamentable ejercicio de copy-paste que no solamente desvirtuará su materialidad constructiva al reproducirlo con técnicas actuales sino que convertirán en incomprensibles las sutiles claves con las que Strachan hilvanó su proyecto, empapándose del genio del lugar. La Mundial tiene sentido solamente en su emplazamiento actual, para el que fue pensada, y su reconstrucción en otro lugar es un absurdo desde el punto de vista arquitectónico. La fachada representativa que Strachan proyectó como tribuna quedará ahora arrinconada, y la trasera ganará un imprevisto protagonismo desde las orillas del Guadalmedina. Y el airoso navío a punto de hacerse a la mar se convertirá en un pequeño Titanic a punto de colisionar con un enorme iceberg.

Se trata en definitiva en un gesto de cara a la galería de falsa protección del patrimonio.

Antes definí a la Málaga decimonónica como un proyecto de ciudad europea y moderna que quedó inconcluso. Claro que hablo de hace siglo y medio. Después vinieron los bloques de la Malagueta y el Málaga Palacio. Quizás sería bueno definir a cuál de esas dos facetas de lo que fuimos -somos- queremos parecernos.

Málaga, Calle Larios

jueves, 21 de noviembre de 2013

Paradise Lost

Barcelona, Sagrada Familia

Las primeras líneas van surgiendo sobre el papel a duras penas. Dibujando de pie junto a un semáforo -mala elección- cuando está en rojo para los peatones las hordas de turistas van asomándose al pasar a las páginas del cuaderno. Sin embargo, según avanza el tiempo y los trazos van haciéndose más densos, la multitud va difuminándose en la mirada y, en cambio, la catedral va adquiriendo una corporeidad heroica.

Al rato ya no resultan perceptibles los grupos de visitantes, ni siquiera el denso tráfico resulta audible, y el juego volumétrico de torres y pináculos adquiere la rítmica coherencia de una partitura clásica, para acabar desgranándose en una espiral de formas orgánicas que representan una secuencia de escenas cuyas claves el hombre actual ya no puede descifrar, pues ha perdido las referencias culturales para interpretarlas.

En ese momento surge la pregunta: ¿Qué pasó? La insoportable banalidad de la arquitectura del consumo actual palidece frente a la densidad intelectual que condensa una creación como la Sagrada Familia: en ella se conjugan de forma admirable y revolucionaria espacios y volúmenes, la piedra y el aire, la milenaria tradición occidental de constructores de catedrales con las singularidades de la cultura catalana y la genialidad de un maestro, y una arrolladora libertad formal se embrida con una estricta lógica matemática. ¿En qué momento exacto perdimos todo esto? 

La Sagrada Familia es el testimonio de una edad en que nos creíamos ser mejores de lo que realmente somos, supongo. Verdún, Auschwitz e Hiroshima se interponen ahora entre ella y nosotros, y de repente somos conscientes de nuestra irremediable soledad. Aquella época distaba de ser un edén, y en ella las injusticias eran flagrantes, sin embargo la humanidad aún poseía una cándida confianza en el progreso, trufada de falsas certidumbres. Pero, ¿Acaso no era la capacidad de crear obras como ésta la que nos hacía mejores?
Aquí se construye una catedral...


At first, a few lines hardly come out of the paper. Standing next to a street light -bad choice!- amounts of tourists look into the sketchbook as they pass by. However, as time goes on and the lines become more dense, the crowd becomes less noticeable and the cathedral is assuming an heroic corporeality .

After a while visitor groups are no longer perceptible, even the heavy traffic is not noticed, and the volumetric play of towers and pinnacles acquires the rhythmic consistency of a score, to finish unraveling into a spiral of organic shapes that represent a sequence of scenes whose keys a man of our time can not decipher.

At a point the question arises : What happened? The unbearable banality of the architecture of our age pales in front of the intellectual density that condenses a creation such as the Sagrada Familia: it combines in an admirable and revolutionary manner spaces and volumes, air and stone, the ancient western tradition of  cathedral builders with the singularities of Catalan culture and the genius of a master, and a sweeping formal freedom is clamped with a strict mathematical logic. In which exact moment did we lose all this?

La Sagrada Familia is the testimony of an age when we thought we were better than we really are, I guess. Verdun, Auschwitz and Hiroshima stand in between it and us, and now we are aware of our irremediable loneliness. That time was far from being a paradise , and in it there were flagrant injustices, and yet humanity still had a naive belief in progress, riddled with false certainties . But was not it the ability to create works like this that made ​​us better ? 
Here, a cathedral is being built...

miércoles, 21 de agosto de 2013

Moneo en La Mundial

Málaga, Pasillo de Atocha
"La hermana mayor se llevó el zapatito a su habitación para probárselo. No pudo meter su gran dedo gordo en él, ya que el zapato era muy chico para ella. Entonces la madre le dio un cuchillo y le dijo:
- Córtate el dedo gordo. Cuando seas reina ya no tendrás que caminar.
La chica se cortó el dedo gordo, metió su pie y se aguantó el dolor." - Hermanos Grimm (Cenicienta, 1812)  

Acto tras acto, la trama se acerca a su desenlace. La Mundial sigue en pie, y se ha convertido en un símbolo de resistencia  contra una forma de planificar la ciudad a espalda de los intereses de sus ciudadanos. Pero centrar el debate exclusivamente sobre su permanencia puede, sin embargo, eclipsar otras cuestiones más sutiles pero también de gran calado, y por una vez me voy a salir del tono habitual en este blog con el fin de exponerlas.

Partamos de que las administraciones locales pueden perseguir varios propósitos confesables en una intervención urbanística; a saber, y sin ánimo de ser exhaustivo: recaudar, construir una ciudad más habitable para sus ciudadanos, epatar a propios y extraños con edificios de autor siguiendo fines propagandísticos... propósitos que no tienen por qué ser incompatibles entre sí. Si bien se convendrá en que el segundo de ellos debería predominar notablemente sobre los demás.

En este caso, recurriendo a la cartografía histórica puede entenderse cómo se generó el Hoyo de Esparteros mediante sucesivas "capas" que, a modo de una cebolla, la ciudad fue creando en la edad moderna para defenderse del Guadalmedina, y cuya geometría quedó condicionada por la presencia del Fuerte de San Lorenzo. La necesidad de protegerlo de la erosión fluvial es la causa de la planta en forma triangular de este espacio, como se ve en los planos adjuntos. originariamente un simple muro (fig. 1) al que se fueron adosando edificaciones (fig. 2). Posteriormente, la fortificación desapareció y su solar fue ocupado por el tramo occidental de la Alameda; en esta fase el Hoyo quedaba insólitamente abierto a este espacio (fig. 3). Sin embargo, aquí el urbanismo decimonónico acabaría por acomodarse con suavidad y elegancia a las preexistencias en ese punto de geometría inconfundible, que queda bien asimilado por nuevas edificaciones que envuelven la manzana por el Sur y el oeste (fig. 4). 

Una ciudad legible es una ciudad más habitable, en la que sus habitantes pueden reconocerse; y el proceso antes descrito resulta maravillosamente legible en el actual Hoyo de Esparteros, en donde la larga y estrecha pieza que queda rematado en su extremo por La Mundial evoca con claridad el muro al que se fueron adosando edificaciones, y que en el primero de los planos aparece grafíado de la misma manera que el resto de la muralla de la ciudad.
                            (fig. 1) 1717                        (fig. 2)1791                    (fig. 3) 1813                    (fig. 4) 1898

En este detalle de un grabado de George Vivian del año 1838 se percibe bien ese carácter de esta pieza fronteriza con el río, con edificaciones continuas a modo de barrera que se asoman al cauce. El edificio de La Mundial aún no había sido construido.

Es aquí donde Promociones Braser ha proyectado su hotel de 10 plantas de altura, cuya imagen se muestra más abajo. Sin entrar ahora en la cuestión de la pertinencia o no de la desaparición de las edificaciones que en este lugar existían o todavía existen, y sobre la que ya me he manifestado en otras ocasiones, es razonable preguntarse además qué necesidad había de modificar la traza histórica de este fragmento urbano, y si no sería conveniente mantener la memoria del lugar, su legibilidad, siquiera en la huella de una manzana tan singular.

Basta echar una ojeada a las imágenes adjuntas para obtener la respuesta: el hotel no cabe.
Como el pie de la hermanastra en el zapato de Cenicienta, no cabe. Es demasiado grande. Es DESMESURADAMENTE GRANDE. Obviamente, está en el sitio equivocado. Con el programa de usos que se hubiese establecido de partida, habría sido razonable buscarle otro lugar en que pueda acomodarse semejante mamotreto. Pero no. "Por mis narices que cabe", debió de resonar en algún despacho -si se me permite la licencia de imaginarlo. Con las alineaciones existentes, moldeadas por la Historia como se ha visto, resultan unos solares de buen tamaño, regulares y con doble fachada, magníficos para unas edificaciones de alturas moderadas como las que hay en la zona, pero claramente insuficientes para el desmesurado programa de necesidades establecido. Para respetar la traza existente con esas premisas, saldría una tremenda pantalla longitudinal, por lo que el arquitecto -Moneo- optó por el mal menor: agrupar el volumen edificable en una forma compacta, aunque eso implicase pasar olímpicamente de la forma urbana.
Dicho y hecho.                 
                                             
Véase la perspectiva axonométrica del proyecto exhibida por la promotora: aquí van las 137 habitaciones, "todas exteriores". Una detrás de otra, con su salón de celebraciones y eventos para 200 personas, sus locales comerciales, su spa, piscina, bar y zona de hamacas, etc, etc. 
Ahora sí que cabe. 
El artilugio alienígena que las transporta ha aterrizado en el borde externo del lugar, triturando todo vestigio de la ciudad que allí existía. Eso sí: Miren, miren cómo se pliega en su fachada hacia el Hoyo, en un vano intento de parecer más pequeño. 

La espléndida pieza longitudinal que cerraba el Hoyo por el Oeste, cabalgando sobre la antigua muralla fluvial, ha sido amputada, y queda, ay, reducida a un grotesco muñón que alberga la réplica de La Mundial.
El siguiente episodio, en sus pantallas próximamente.

*Fuentes gráficas. 
Imágenes históricas:  - Archivo Municipal de Málaga. (fig. 1,2,4)
                                      - Biblioteca del Museo Naval de Madrid. (fig. 3)
Imagen del proyecto: página web de Promociones Braser
                                      (www.hotelmoneomalaga.com)

Nota: Debe destacarse la forma selectiva en que la promotora presenta las imágenes del proyecto terminado, mostrando preferentemente el futuro edificio en relación visual con otros volúmenes grandes existentes en la orilla del río.Se evita enseñar a éste en relación con las edificaciones vecinas de 4 plantas, predominantes en el entorno. Como se ve en el dibujo que encabeza estas reflexiones.

Note: Dear non-Spanish readers, I apologize as there is no translation this time due to lack of time for it now.. In the next post I expect to include the English translation as usual.


jueves, 8 de agosto de 2013

Pensión La Mundial

Málaga, pensión La Mundial
A veces, cuando visitamos a un familiar cercano ya entrado en años, nos invade el temor de que tal vez sea la última vez que lo vemos. Otras ocasiones es ese mismo temor el que nos lleva a acudir a su presencia con el propósito de acumular una vivencia más a su lado. Y guardamos para nosotros esos pensamientos con la pueril ilusión de que al no compartirlos con nadie sortearemos lo inexorable.

La partida de Monopoly aún no ha terminado y La Mundial todavía sigue en pie. De repente he sentido la urgencia de dibujarla una vez más, quién sabe si la última. No, quizás sea un miedo absurdo, me he dicho, a fin de cuentas vivo en una ciudad muy antigua que se respeta a sí misma y en la que las actuaciones que puedan alterar su paisaje urbano se desarrollan con un tacto exquisito... ¿o no?

Evidentemente he salido corriendo para comprobar que el lugar no había sido pasto de las máquinas. No, el desaguisado no se ha consumado. Todavía. ¿Será posible evitarlo? Esta petición lo intenta y yo la he firmado. 


Sometimes, while visiting an old, close relative of us, we  fear that it might be the last time we see him alive. Other times it is the same fear that leads us to his or her presence in order to be at least one more time by the side. And we keep those thoughts for us with the childish illusion that not sharing them with anyone we might deceive fate.

I was thinking about this when I suddenly felt the urge to draw this building once again,  perhaps for the last time; is is facing the fate of demolition. I went to the site just to verify that it was standing. Still.



domingo, 2 de junio de 2013

Corrales, corralas, corralones

Málaga, corralón de Sta. Sofía
Dependiendo de la ciudad en que nos encontremos, se usará un nombre u otro, pero en esencia, los tres términos enumerados en el título designan una misma cosa según la RAE: una casa de vecindad, que "contiene muchas viviendas reducidas, por lo común con acceso a patios y corredores". Tradicionalmente, fueron los hogares de las clases urbanas humildes, y en ellas se compartían servicios, existiendo un pozo o fuente en el centro del patio; el aseo también era común. El patio, espacio central en torno al que se distribuían las viviendas -más o menos generoso dependiendo del caso-era el verdadero leitmotiv, y el marco en el que se tejían estrechas relaciones entre sus habitantes, máxime teniendo en cuenta lo exiguo de las habitaciones.

En un momento dado, hace unos treinta años, se produjo la restauración de algunos de estos edificios, dotándolos además de baños y cocinas propias para cada una de las viviendas, a la vez que desde el campo de la antropología se valoraban como espacios para la convivencia, en una sociedad cada vez más individualista. En determinadas zonas incluso se construyeron muchos de nueva planta.

Sin embargo, a medida que la especulación urbanística iba recrudeciendo, se escucharon cada vez más voces clamando contra lo que se definió como un testimonio de la explotación del ser humano, y un atentado contra su dignidad, así que corralas, corrales y corralones fueron convirtiéndose en amplios solares situados en zonas bastante céntricas. Hay que valorar la sinceridad de las afirmaciones anteriores en función de quién las pronunciara, especialmente a la vista de lo que ha venido después: edificios voluminosos en los que se apilan pisos no mucho mayores que los contenidos en los corralones primitivos, eso sí, mucho más opacos y sin espacios para la convivencia.

Los ejemplos que ilustran estas líneas muestran la calidad ambiental que se puede alcanzar cuando las cosas se hacen bien... Aprendamos.

Sevilla, Corral del Conde
Depending on the city, one name or another is more popular, but in essence, the terms written on the title designate one same thing: an apartment building, which "contains many small dwellings, usually with access to courts and corridors". Traditionally, they were the homes of the humble urban classes, and they shared services like a well or fountain in the center of the courtyard; the toilet was also common. The patio, central space around which dwellings were distributed, could be wider or narrower depending on the case, and was the true leitmotif, the context in which close relations between its inhabitants were woven.

At one point, about thirty years ago, some of these buildings were carefully restored, and the dwellings contained in them were provided of own bathrooms and kitchens for each of the homes; at the same time, from the field of anthropology they were valued as spaces for coexistence in an increasingly individualistic society.

However, as urban speculation skyrocketeed, more and more voices clamed against what was defined as a testament to the exploitation of people, and an attack on their dignity, so corralas, corrales and corralones were razed down and became vacant soil in valuable areas downtown. We must assess the sincerity of the above statements depending on who said them, especially in view of what has followed: in some of these sites bulky buildings have been erected today, where the surface for each dwelling is not much bigger than in the old corralas, but much more opaque and with no spaces for coexistence.

The examples illustrating these lines show the environmental quality that can be achieved when things are done well ...

lunes, 8 de abril de 2013

Rituales del crepúsculo / twilight rituals

Málaga, palacio del obispo

Cada día, al caer la tarde, guiris y autóctonos protagonizan un extraño ritual a los pies del palacio del obispo. Una multitud se sienta en las terrazas de la recoleta plaza, pero todos los rostros miran hacia levante.
A medida que las sombras van engullendo la ciudad, los últimos rayos de sol incendian la fachada principal de la catedral.


Every day, at dusk, touris and locals take part in a bizarre ritual at the feet of the bishop's palace. The crowd seats on the terraces of the little square, but all faces are looking east.
As the shadows are engulfing the city, the last rays of sun seem to set the main facade of the cathedral on fire.

Málaga, cathedral

jueves, 7 de marzo de 2013

Construimos el futuro

Málaga, Pasillo de Atocha

En tiempos cercanos todos hemos mirado con cierta sorna y algo de vergüenza ajena los almibarados lemas que acompañaban las perspectivas -más o menos fulleras- impresas en los carteles anunciadores de promociones inmobiliarias. Augurios de familias felices y prósperas, paraísos terrenales a los que el tiempo ha acabado otorgando su verdadero sentido.

El cartel de la imagen, en cambio, tiene la singularidad de haber sido colocado recientemente. Y nos promete nada menos que el futuro, y nos lo promete ahora. Es obvio que recompensas tan jugosas tienen que llevar aparejado un alto precio, como nos enseñó Fausto. Así que en el altar del futuro depositamos la memoria a modo de ofrenda.

Esta imagen, el Pasillo de Atocha, ya no existe. Su realidad material ha sido pasto del abandono negligente, incendios sucesivos y demoliciones escalonadas. Aunque no del todo: aún queda en pie -por ahora- el último vestigio. Pero eso no es suficiente, hay que borrar toda traza de la ciudad que aquí hubo, y reinventarla. Recordemos, es el futuro. No basta con arrancar sus edificios, hay que erradicar incluso su huella.
Y, para acallar las conciencias, no hay más que invocar el nombre adecuado.

La luz del sol y el cielo azul también deben ser sacrificados. Lo exige el futuro, en forma de edificio de diez plantas de altura. 

En la vieja fachada aún cuelga el desvencijado rótulo: Pensión La Mundial. Entre desconchones, también se lee el nombre de la calle: Pasillo de Atocha. Palabras evocadoras de un pasado pobretón que emergen de la bruma, que el colosal y resplandeciente prisma disipará definitivamente, proyectándose hacia el porvenir. 

Leo una vez más el cartel de la inmobiliaria y me parece oír la risa de Mefistófeles: "Das ist die Zauberei, du leicht verführter Tor!" (¡Qué fácil es seducirte!¡Ése es el truco!). Sin embargo, yo soy por naturaleza poco crédulo con las promesas de  futuro. Por si acaso, yo ya he firmado esta petición. os invito a hacerlo también si estáis de acuerdo...


In recent times, we have all watched with some sarcasm and embarrassment the syrupy slogans printed on posters announcing real estate. Omens of happy and prosperous families, the earthly paradise that time has finlly shown their true meaning.

The poster of the image, however, is unique in having been placed recently. And it promises nothing less than the future, and it promises that now. Obviously such a juicy reward has to be matched by a high price, as Faust taught us. So at the altar of the future has memory deposited in front as an offering.

This image no longer exists. The buildings have been neglected since long ago, fires and demolitions have followed. Although not completely, for the last vestige still stands. But that's not enough, you have to erase all traces of the city that once stood here, only to reinvent it. Remember, it is the future. 
And, to quiet the consciences, it is enough to invoke the appropriate name.

Sunshine and blue skies have also to be sacrificed. The future demands it, in the form of a building ten stories high.

In the old dilapidated facade, the sign still hangs: Pensión La Mundial. Among chips, the name of the street can still be read: Pasillo de Atocha. Words that evoke a pauper past, emerging from a fog that the colossal and resplendent prism will definitely dissipate, projecting into the future.

Once again, I read the words on the surface, and I can nearly hear Mephistophleles laugh: "Das ist die Zauberei, du leicht verführter Tor!" (How easy it is to seduce you! That's the trick!). However, I am by nature little gullible with the promises of the future. Just in case, I have already signed this petition. I invite you to do the same if you agree ...

jueves, 7 de febrero de 2013

Actors and Stage


Málaga, main market
Mercado de Atarazanas, Málaga

La actividad urbana puede ser entendida como la interpretación por parte de unos actores de su papel en un escenario. Esos actores pueden ser personas, pero también vehículos, árboles u otros elementos. El captar el espacio en el que se desarrolla la acción, representando así dicho escenario, es un requisito para aprehender el espíritu del lugar y conseguir un urban sketch creíble.

En este sentido, una herramienta útil puede ser la transgresión de la normalmente aceptada norma de tratar con mayor grado de definición aquéllo que está en primer plano, en contraposición a lo que está detrás. De esta manera se logra un efecto de profundidad que conforma el escenario en el que se desenvuelven los actores, resaltando sus formas y movimientos y reforzando la capacidad narrativa del dibujo.
¡Lo que se dibuja es tan importante como lo que se omite!¿Adónde interesa conducir la mirada del observador?

("Actors and Stage" es el nombre del taller que impartiré en el 4th Urban Sketchers Symposium que tendrá lugar en Barcelona del 11 al 13 de Julio de 2013.)


City life can be seen as a play where actors develop their roles on a stage. Actors might be people but also vehicles, trees or other urban elements. Capturing the space where the action happens, portraying the stage, is a way of adding a strong sense of place to convey a believable urban sketch.

An useful tool can be to break the commonly accepted rule of working what is in the foreground more heavily than what is behind. This way a depth is created in the drawing that nicely builds a room for the actors to move in, highlighting their shapes and movement and thus enhancing the storytelling capacity of the image.
Moreover, what you do not draw is as important as what you do draw! Where do you want to lead the watcher’s eye?


-- "Actors and Stage" is the name of the workshop I will be instructor of at the 4th Urban Sketchers Symposium to be held at Barcelona, 11-13th July, 2013.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Wishing you...

Málaga, Rampa de la Aurora

Con este dibujo deseo a mis queridos lectores un próspero año nuevo. Como los integrantes de la cola formada frente a la administración de la lotería situada en primer plano, espero -sin demasiada convicción-que con el 2013 vengan mejores tiempos...

With this sketch I wish this blog's readers a prosperous new year. Like those people queuing to buy lottery tickets in the foreground of the drawing, I hope 2013 will bring us better times...

viernes, 12 de octubre de 2012

Welcome to Malaguistan

Málaga, calle Lagunillas

No lo busquéis en el callejero. Tampoco aparece en los planos de la ciudad, ni mucho menos en las guías turísticas. Pero Malaguistán existe, o quizás habría que decir que sobrevive (por ahora). Rodeado de calles que soportan un denso tráfico rodado, es un reducto que permanece al margen de la vida urbana, cuya poca visibilidad evita que las poco edificantes estampas que ofrece empañen las campañas de maquillaje urbano tan queridas por los políticos, que quedan por ahora reservadas a espacios más transitados. Aunque hay que decir que también aquí estaba prevista una actuación de las que ofrecen jugosos titulares en la prensa local y que luego se desvanecen... como lágrimas en la lluvia.

A pesar de todo, entre escombros y mugre, la vida sigue en Malaguistán. Al margen de una muy floreciente población gatuna, aún es posible oír las voces cálidas de sus habitantes, comprar boquerones recién sacados del Mediterráneo en la pescadería del barrio, admirar inverosímiles disposiciones piramidales de latas de conservas en la tienda de ultramarinos y oler a pan recién hecho en el obrador. En este lugar, además, la gente parece ir con una menor aceleración que en otros espacios de la urbe, y un encuentro puede desembocar en una jugosa conversación, como la que surgió cuando mi amigo el librero me pilló in fraganti mientras dibujaba.

Pero no es posible ser optimista sobre el futuro. El grado de deterioro de muchas de sus construcciones, su abandono y posterior conversión en eternos solares, unido a la desidia de las administraciones, hacen progresivamente de este barrio un lugar poco habitable, provocando la huida de los habitantes que aún pueden permitirse hacerlo. Recientemente he tenido ocasión de visitar la interesante actuación realizada en el arrabal de El Gancho de Zaragoza, y fantaseo con los resultados que podrían verse si el ayuntamiento de Málaga se hubiese ahorrado algunas y muy cercanas actuaciones innecesarias y en su lugar haber afrontado el problema malaguistaní.

El topónimo Malaguistán no lo he inventado yo. Si pincháis el enlace podréis ver un cáustico, aunque lúcido, recorrido por el lugar, de la mano de quienes acuñaron el término. Aunque también podéis recurrir a la wikipedia para conocerlo de forma algo más formal por su nombre oficial: Lagunillas.


Do not search for it in the city maps, let alone in the tourist guidebooks. But Malaguistan is for real, or perhaps we should say that it still survives (for now). Surrounded by streets that support a dense traffic, it is like a stronghold that remains outside of urban life, as its poor visibility prevents that its pitiful images spoil urban makeup campaigns so beloved by politicians, who are by now reserved for busiest spaces. Although I must say that here was also planned one of these projets that offer juicy headlines in the local press and then fade... like tears in rain.
Nevertheless, in spite of rubble and dirt, life in Malaguistán goes on. Apart from a very flourishing feline population, you can still hear the warm voices of the people, buy freshly caught Mediterranean anchovies in the fish shop, admire implausible can pyramids in the grocery store and smell of fresh bread made in the bakery. Moreover, people seem to go at a slower pace than in other areas of the city, and an encounter can lead to a juicy conversation, like the one that arose when my friend 
the bookseller caught me while drawing.

But you can not be optimistic about the future. The degree of deterioration of many of its buildings, its abandonment and subsequent conversion to 
everlasting plots, joined to the negligence of the city council, progressively make this neighborhood a little space, causing the flight of people who can still afford it. Recently I had occasion to visit this interesting project taken in a suburb of Zaragoza, and fantasize about the results that could have resulted if the city of Malaga had saved the budget spent on some very close unnecesary projects and have instead addressed the malaguistani problem.
The toponym Malaguistan I have not invented. If you click the link you can see a caustic, but lucid tour of the place, of the hand of those who first used the term. Although you can always use wikipedia to learn more about it under its official name: Lagunillas.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Giralda

Sevilla, Giralda

A veces, por mucho que uno se resista, dibujar un encuadre "de postal" es gratificante. Sobre todo si es en compañía de amigos y con una cerveza fresca junto al cuaderno.

Sometimes, no matter how much you try to avoid it, sketching from a "postcard vintage point" can be very rewarding. Especially if it is in company of friends and with a cold beer next to the sketchbook.

domingo, 5 de agosto de 2012

Déjeuner sur l'herbe

Paris, Place des Vosges

La Place des Vosges no suele ser uno de los lugares más visitados por los que viajan a París. Sin embargo, es un espacio maravilloso para reponer fuerzas tumbado en la hierba tras callejear por Le Marais, rodeado de parisinos que hacen una pausa en sus quehaceres. Es un espacio regular con cuatro fachadas homogéneas que en cierta manera recuerda a las plazas mayores españolas, y cuya simetría estricta queda rota por el paisaje de chimeneas que surgen sin un orden concreto. Tuve, además, la suerte de ser acompañado por un cicerone de lujo, Lapin, cuya versión podéis ver aquí.

The Place des Vosges is not usually one of the most popular places for visitors to Paris. However, it is a wonderful space to have a break lying in the grass after a stroll through Le Marais, surrounded by french people having a quick lunch. It is a regular space with four homogeneous facades that somehow reminds the Spanish main squares, and whose strict symmetry is broken by the emerging landscape of chimneys in no particular order. I was also fortunate to be accompanied by a wonderful guide , Lapin, whose version you can see  here .

miércoles, 1 de agosto de 2012

ANAΓΚH

Notre-Dame de Paris

En 1831, Victor Hugo encontraba esta enigmática inscripción grabada profundamente en la superficie de la piedra, paseando por un lugar oscuro y poco transitado de una de las torres de la catedral de Notre-Dame. La palabra, escrita con estilo gotizante -indicio de su antigüedad- pero en  mayúsculas griegas, significa "fatalidad", y ese extraño hallazgo inspiró la creación de su novela Nuestra Señora de París, según nos cuenta en el prólogo. 
La contemplación de la catedral desde la Place du Parvis Notre-Dame puede ser una experiencia algo decepcionante en la actualidad si el viajero evoca la descripción que del entorno, tal y como debió aparecer en 1482, hacía Victor Hugo; un trazado medieval que precisamente esa fatalidad de la que nos habla en sus páginas borró para siempre. Hoy día, la catedral aparece desarraigada, como necesitada de construcciones que la arropen, e incluso su tamaño parece menor que el real, y de forma inevitable surge la cuestión de qué impresión causaría llegar al pie de sus torres atravesando el callejero del París medieval si éste aún existiera.

Y, sin embargo, el atardecer allí es fascinante: el gran teatro del mundo se desarrolla bajo la atenta mirada de las gárgolas, con todas las naciones representadas en la gran explanada frente a la fachada principal. Mientras dibujaba, a mi alrededor oía conversaciones en lenguas que podía reconocer y en otras difícilmente identificables. Y Notre-Dame se erguía sobre las cabezas encendida por el sol estival. Siendo un gran fan de la arquitectura gótica y sus bosques de pináculos, en ese instante fui en cambio seducido por la armonía de proporciones de la catedral y del raro equilibrio existente entre el impulso ascendente de sus ojivas y la serenidad horizontal de sus cornisas... pero para entonces el dibujo ya estaba terminado y tuve que recordar que mi presencia en París era fugaz, sólo una escala al volver de participar en una muy enriquecedora experiencia que pronto narraré en estas páginas. 

In 1831, Victor Hugo found this enigmatic inscription carved into the surface of the stone, walking through a dark, hidden corner in one of the towers of the cathedral of Notre-Dame. The word, although in capital Greek writing, seemed to be very old, and means "fate"; the strange finding inspired the creation of his novel Notre-Dame de Paris.
The sight of the cathedral from the Place du Parvis Notre-Dame can be a bit disappointing today if the traveler recalls the description of the surroundings, as should appear in 1482, written by Victor Hugo, a medieval urban scape that same fatality he spoke of erased forever. Today, the cathedral appears uprooted, in need of some old buildings to hold her, and even its size seems smaller than the real one; and then inevitably the question arises: what would be the feeling of suddenly appearing to the foot of the towers, after crossing the street of medieval Paris, if it still existed?

And yet, the sunset there is fascinating: the great theater of the world takes place under the watchful eye of the gargoyles, with all the nations represented in the large square in front of the facade. While drawing, I heard conversations in some languages that I could recognize, and in others I could hardly  identify. And Notre Dame stood above their heads, glowing in the setting sun. Being a big fan of Gothic architecture and its forest of pinnacles, at that moment I was seduced instead by the harmonious proportions of the cathedral and the rare balance between the upward thrust of its ogives and the 
horizontal serenity of its cornices .. . but by then the sketch was already finished and I remembered that my presence in Paris was brief, only a scale on the trip back from taking part in a very enriching  experience of which I will soon write about in these pages.