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martes, 26 de marzo de 2019

La extrañeza misma



«O te sentías desolado, o impasible de puro agotamiento, como un poeta que ha mantenido una charla con demonios. Y no de miedo o de preocupación, como sucedía antes cuando veíamos un edificio destruido entre diez intactos. Porque por aquel entonces podíamos sentir la pérdida de ese edificio, arrancado de en medio de los vivos, y al mismo tiempo temblar por la vida de los otros. Pero entonces, ¿Cuando no quedaba nada? No era el cadáver de la ciudad, no era un muerto conocido el que nos decía: “Ay, ayer, cuando aún vivía, era tu hogar…” No, no había necesidad de lamentarse por la muerte de nada y de nadie. Lo que nos rodeaba no recordaba en absoluto lo que habíamos perdido. No tenía nada que ver. Era algo distinto, la extrañeza misma, lo imposible por antonomasia»

Hans Erich Nossack, El hundimiento.
Ed. la uña rota, Segovia (2010), p. 56
#RIPLaMundial


sábado, 1 de febrero de 2014

Viviendas sin vida

Málaga, viviendas sin vida

Málaga, viviendas sin vida

Todas las ciudades tienen una "cara bonita" que las autoridades locales exhiben con complacencia como muestra de su buena gestión. Pero siempre hay otra cara oculta que no sale en la prensa, ni siquiera en las páginas de sucesos, pues ya casi no hay nada que contar sobre ella. Es esa otra ciudad que muere con lentitud ante la indiferencia de quienes deberían protegerla y el jolgorio de quienes la consideran un estorbo. Ni siquiera alberga ya dramas humanos entre sus maltrechos muros, pues hace tiempo que sus últimos habitantes se fueron. Sin embargo aún ofrece imágenes de una rara e inquietante belleza...

El pasado mes de diciembre nos propusimos desde Urban Sketchers Málaga realizar un recorrido por las entrañas de esa ciudad olvidada, siguiendo una iniciativa de Hospital Cromático. Lo hicimos con la urgencia que da el saber que muchas de las escenas retratadas ya no existirán en un futuro cercano y el anhelo de retener algo de la memoria de esos lugares en nuestros cuadernos. 

Se clausura ahora la exposición que desde el 21 de diciembre puede visitarse La Invisible sobre este asunto, y en la cual se han mostrado nuestros dibujos junto con los de creadores de diversas disciplinas. Yo he contribuido con las imágenes que encabezan estas líneas.

No dejéis de ver este vídeo realizado por los organizadores; contiene imágenes de nuestra ruta de las viviendas sin vida y de la inauguración de la exposición. A ritmo de verdiales, la música ancestral que con autenticidad telúrica señala en Málaga el solsticio invernal, año tras año. 


Every city has a beautiful side that politicians like to show in advertising campaigns promoting their management of urban policies. But there is usually a darker side that is not seen in tourists information offices, a painfully dying side that is bound to disappear soon, only inhabited by cats now that their dwellers have moved to a different place. And yet it shows a disturbing beauty... Málaga is no exception to this.

This decaying urban parts, incredibly located in the core of the city, are forgotten by nearly everyone, but not all. An exhibition called "Viviendas sin vida" (dwellings without life) is presently held, trying to put a spotlight on them and keep a record before it is too late. Among other collectives, like photographers or video artists, our local Urban Sketchers Málaga team was invited to take part in the event, so we planned a route that took place last december. I drew an accordion sketchbook on that occasion, you can scroll through its pages above. 

Do not miss this video on youtube shooted by the organizers of the exhibition. There you can find some photos from our sketching tour and from the vernissage; the music belongs to the ancient folklore from Málaga and was played live at the show.

miércoles, 21 de agosto de 2013

Moneo en La Mundial

Málaga, Pasillo de Atocha
"La hermana mayor se llevó el zapatito a su habitación para probárselo. No pudo meter su gran dedo gordo en él, ya que el zapato era muy chico para ella. Entonces la madre le dio un cuchillo y le dijo:
- Córtate el dedo gordo. Cuando seas reina ya no tendrás que caminar.
La chica se cortó el dedo gordo, metió su pie y se aguantó el dolor." - Hermanos Grimm (Cenicienta, 1812)  

Acto tras acto, la trama se acerca a su desenlace. La Mundial sigue en pie, y se ha convertido en un símbolo de resistencia  contra una forma de planificar la ciudad a espalda de los intereses de sus ciudadanos. Pero centrar el debate exclusivamente sobre su permanencia puede, sin embargo, eclipsar otras cuestiones más sutiles pero también de gran calado, y por una vez me voy a salir del tono habitual en este blog con el fin de exponerlas.

Partamos de que las administraciones locales pueden perseguir varios propósitos confesables en una intervención urbanística; a saber, y sin ánimo de ser exhaustivo: recaudar, construir una ciudad más habitable para sus ciudadanos, epatar a propios y extraños con edificios de autor siguiendo fines propagandísticos... propósitos que no tienen por qué ser incompatibles entre sí. Si bien se convendrá en que el segundo de ellos debería predominar notablemente sobre los demás.

En este caso, recurriendo a la cartografía histórica puede entenderse cómo se generó el Hoyo de Esparteros mediante sucesivas "capas" que, a modo de una cebolla, la ciudad fue creando en la edad moderna para defenderse del Guadalmedina, y cuya geometría quedó condicionada por la presencia del Fuerte de San Lorenzo. La necesidad de protegerlo de la erosión fluvial es la causa de la planta en forma triangular de este espacio, como se ve en los planos adjuntos. originariamente un simple muro (fig. 1) al que se fueron adosando edificaciones (fig. 2). Posteriormente, la fortificación desapareció y su solar fue ocupado por el tramo occidental de la Alameda; en esta fase el Hoyo quedaba insólitamente abierto a este espacio (fig. 3). Sin embargo, aquí el urbanismo decimonónico acabaría por acomodarse con suavidad y elegancia a las preexistencias en ese punto de geometría inconfundible, que queda bien asimilado por nuevas edificaciones que envuelven la manzana por el Sur y el oeste (fig. 4). 

Una ciudad legible es una ciudad más habitable, en la que sus habitantes pueden reconocerse; y el proceso antes descrito resulta maravillosamente legible en el actual Hoyo de Esparteros, en donde la larga y estrecha pieza que queda rematado en su extremo por La Mundial evoca con claridad el muro al que se fueron adosando edificaciones, y que en el primero de los planos aparece grafíado de la misma manera que el resto de la muralla de la ciudad.
                            (fig. 1) 1717                        (fig. 2)1791                    (fig. 3) 1813                    (fig. 4) 1898

En este detalle de un grabado de George Vivian del año 1838 se percibe bien ese carácter de esta pieza fronteriza con el río, con edificaciones continuas a modo de barrera que se asoman al cauce. El edificio de La Mundial aún no había sido construido.

Es aquí donde Promociones Braser ha proyectado su hotel de 10 plantas de altura, cuya imagen se muestra más abajo. Sin entrar ahora en la cuestión de la pertinencia o no de la desaparición de las edificaciones que en este lugar existían o todavía existen, y sobre la que ya me he manifestado en otras ocasiones, es razonable preguntarse además qué necesidad había de modificar la traza histórica de este fragmento urbano, y si no sería conveniente mantener la memoria del lugar, su legibilidad, siquiera en la huella de una manzana tan singular.

Basta echar una ojeada a las imágenes adjuntas para obtener la respuesta: el hotel no cabe.
Como el pie de la hermanastra en el zapato de Cenicienta, no cabe. Es demasiado grande. Es DESMESURADAMENTE GRANDE. Obviamente, está en el sitio equivocado. Con el programa de usos que se hubiese establecido de partida, habría sido razonable buscarle otro lugar en que pueda acomodarse semejante mamotreto. Pero no. "Por mis narices que cabe", debió de resonar en algún despacho -si se me permite la licencia de imaginarlo. Con las alineaciones existentes, moldeadas por la Historia como se ha visto, resultan unos solares de buen tamaño, regulares y con doble fachada, magníficos para unas edificaciones de alturas moderadas como las que hay en la zona, pero claramente insuficientes para el desmesurado programa de necesidades establecido. Para respetar la traza existente con esas premisas, saldría una tremenda pantalla longitudinal, por lo que el arquitecto -Moneo- optó por el mal menor: agrupar el volumen edificable en una forma compacta, aunque eso implicase pasar olímpicamente de la forma urbana.
Dicho y hecho.                 
                                             
Véase la perspectiva axonométrica del proyecto exhibida por la promotora: aquí van las 137 habitaciones, "todas exteriores". Una detrás de otra, con su salón de celebraciones y eventos para 200 personas, sus locales comerciales, su spa, piscina, bar y zona de hamacas, etc, etc. 
Ahora sí que cabe. 
El artilugio alienígena que las transporta ha aterrizado en el borde externo del lugar, triturando todo vestigio de la ciudad que allí existía. Eso sí: Miren, miren cómo se pliega en su fachada hacia el Hoyo, en un vano intento de parecer más pequeño. 

La espléndida pieza longitudinal que cerraba el Hoyo por el Oeste, cabalgando sobre la antigua muralla fluvial, ha sido amputada, y queda, ay, reducida a un grotesco muñón que alberga la réplica de La Mundial.
El siguiente episodio, en sus pantallas próximamente.

*Fuentes gráficas. 
Imágenes históricas:  - Archivo Municipal de Málaga. (fig. 1,2,4)
                                      - Biblioteca del Museo Naval de Madrid. (fig. 3)
Imagen del proyecto: página web de Promociones Braser
                                      (www.hotelmoneomalaga.com)

Nota: Debe destacarse la forma selectiva en que la promotora presenta las imágenes del proyecto terminado, mostrando preferentemente el futuro edificio en relación visual con otros volúmenes grandes existentes en la orilla del río.Se evita enseñar a éste en relación con las edificaciones vecinas de 4 plantas, predominantes en el entorno. Como se ve en el dibujo que encabeza estas reflexiones.

Note: Dear non-Spanish readers, I apologize as there is no translation this time due to lack of time for it now.. In the next post I expect to include the English translation as usual.


jueves, 8 de agosto de 2013

Pensión La Mundial

Málaga, pensión La Mundial
A veces, cuando visitamos a un familiar cercano ya entrado en años, nos invade el temor de que tal vez sea la última vez que lo vemos. Otras ocasiones es ese mismo temor el que nos lleva a acudir a su presencia con el propósito de acumular una vivencia más a su lado. Y guardamos para nosotros esos pensamientos con la pueril ilusión de que al no compartirlos con nadie sortearemos lo inexorable.

La partida de Monopoly aún no ha terminado y La Mundial todavía sigue en pie. De repente he sentido la urgencia de dibujarla una vez más, quién sabe si la última. No, quizás sea un miedo absurdo, me he dicho, a fin de cuentas vivo en una ciudad muy antigua que se respeta a sí misma y en la que las actuaciones que puedan alterar su paisaje urbano se desarrollan con un tacto exquisito... ¿o no?

Evidentemente he salido corriendo para comprobar que el lugar no había sido pasto de las máquinas. No, el desaguisado no se ha consumado. Todavía. ¿Será posible evitarlo? Esta petición lo intenta y yo la he firmado. 


Sometimes, while visiting an old, close relative of us, we  fear that it might be the last time we see him alive. Other times it is the same fear that leads us to his or her presence in order to be at least one more time by the side. And we keep those thoughts for us with the childish illusion that not sharing them with anyone we might deceive fate.

I was thinking about this when I suddenly felt the urge to draw this building once again,  perhaps for the last time; is is facing the fate of demolition. I went to the site just to verify that it was standing. Still.



domingo, 2 de junio de 2013

Corrales, corralas, corralones

Málaga, corralón de Sta. Sofía
Dependiendo de la ciudad en que nos encontremos, se usará un nombre u otro, pero en esencia, los tres términos enumerados en el título designan una misma cosa según la RAE: una casa de vecindad, que "contiene muchas viviendas reducidas, por lo común con acceso a patios y corredores". Tradicionalmente, fueron los hogares de las clases urbanas humildes, y en ellas se compartían servicios, existiendo un pozo o fuente en el centro del patio; el aseo también era común. El patio, espacio central en torno al que se distribuían las viviendas -más o menos generoso dependiendo del caso-era el verdadero leitmotiv, y el marco en el que se tejían estrechas relaciones entre sus habitantes, máxime teniendo en cuenta lo exiguo de las habitaciones.

En un momento dado, hace unos treinta años, se produjo la restauración de algunos de estos edificios, dotándolos además de baños y cocinas propias para cada una de las viviendas, a la vez que desde el campo de la antropología se valoraban como espacios para la convivencia, en una sociedad cada vez más individualista. En determinadas zonas incluso se construyeron muchos de nueva planta.

Sin embargo, a medida que la especulación urbanística iba recrudeciendo, se escucharon cada vez más voces clamando contra lo que se definió como un testimonio de la explotación del ser humano, y un atentado contra su dignidad, así que corralas, corrales y corralones fueron convirtiéndose en amplios solares situados en zonas bastante céntricas. Hay que valorar la sinceridad de las afirmaciones anteriores en función de quién las pronunciara, especialmente a la vista de lo que ha venido después: edificios voluminosos en los que se apilan pisos no mucho mayores que los contenidos en los corralones primitivos, eso sí, mucho más opacos y sin espacios para la convivencia.

Los ejemplos que ilustran estas líneas muestran la calidad ambiental que se puede alcanzar cuando las cosas se hacen bien... Aprendamos.

Sevilla, Corral del Conde
Depending on the city, one name or another is more popular, but in essence, the terms written on the title designate one same thing: an apartment building, which "contains many small dwellings, usually with access to courts and corridors". Traditionally, they were the homes of the humble urban classes, and they shared services like a well or fountain in the center of the courtyard; the toilet was also common. The patio, central space around which dwellings were distributed, could be wider or narrower depending on the case, and was the true leitmotif, the context in which close relations between its inhabitants were woven.

At one point, about thirty years ago, some of these buildings were carefully restored, and the dwellings contained in them were provided of own bathrooms and kitchens for each of the homes; at the same time, from the field of anthropology they were valued as spaces for coexistence in an increasingly individualistic society.

However, as urban speculation skyrocketeed, more and more voices clamed against what was defined as a testament to the exploitation of people, and an attack on their dignity, so corralas, corrales and corralones were razed down and became vacant soil in valuable areas downtown. We must assess the sincerity of the above statements depending on who said them, especially in view of what has followed: in some of these sites bulky buildings have been erected today, where the surface for each dwelling is not much bigger than in the old corralas, but much more opaque and with no spaces for coexistence.

The examples illustrating these lines show the environmental quality that can be achieved when things are done well ...

jueves, 7 de marzo de 2013

Construimos el futuro

Málaga, Pasillo de Atocha

En tiempos cercanos todos hemos mirado con cierta sorna y algo de vergüenza ajena los almibarados lemas que acompañaban las perspectivas -más o menos fulleras- impresas en los carteles anunciadores de promociones inmobiliarias. Augurios de familias felices y prósperas, paraísos terrenales a los que el tiempo ha acabado otorgando su verdadero sentido.

El cartel de la imagen, en cambio, tiene la singularidad de haber sido colocado recientemente. Y nos promete nada menos que el futuro, y nos lo promete ahora. Es obvio que recompensas tan jugosas tienen que llevar aparejado un alto precio, como nos enseñó Fausto. Así que en el altar del futuro depositamos la memoria a modo de ofrenda.

Esta imagen, el Pasillo de Atocha, ya no existe. Su realidad material ha sido pasto del abandono negligente, incendios sucesivos y demoliciones escalonadas. Aunque no del todo: aún queda en pie -por ahora- el último vestigio. Pero eso no es suficiente, hay que borrar toda traza de la ciudad que aquí hubo, y reinventarla. Recordemos, es el futuro. No basta con arrancar sus edificios, hay que erradicar incluso su huella.
Y, para acallar las conciencias, no hay más que invocar el nombre adecuado.

La luz del sol y el cielo azul también deben ser sacrificados. Lo exige el futuro, en forma de edificio de diez plantas de altura. 

En la vieja fachada aún cuelga el desvencijado rótulo: Pensión La Mundial. Entre desconchones, también se lee el nombre de la calle: Pasillo de Atocha. Palabras evocadoras de un pasado pobretón que emergen de la bruma, que el colosal y resplandeciente prisma disipará definitivamente, proyectándose hacia el porvenir. 

Leo una vez más el cartel de la inmobiliaria y me parece oír la risa de Mefistófeles: "Das ist die Zauberei, du leicht verführter Tor!" (¡Qué fácil es seducirte!¡Ése es el truco!). Sin embargo, yo soy por naturaleza poco crédulo con las promesas de  futuro. Por si acaso, yo ya he firmado esta petición. os invito a hacerlo también si estáis de acuerdo...


In recent times, we have all watched with some sarcasm and embarrassment the syrupy slogans printed on posters announcing real estate. Omens of happy and prosperous families, the earthly paradise that time has finlly shown their true meaning.

The poster of the image, however, is unique in having been placed recently. And it promises nothing less than the future, and it promises that now. Obviously such a juicy reward has to be matched by a high price, as Faust taught us. So at the altar of the future has memory deposited in front as an offering.

This image no longer exists. The buildings have been neglected since long ago, fires and demolitions have followed. Although not completely, for the last vestige still stands. But that's not enough, you have to erase all traces of the city that once stood here, only to reinvent it. Remember, it is the future. 
And, to quiet the consciences, it is enough to invoke the appropriate name.

Sunshine and blue skies have also to be sacrificed. The future demands it, in the form of a building ten stories high.

In the old dilapidated facade, the sign still hangs: Pensión La Mundial. Among chips, the name of the street can still be read: Pasillo de Atocha. Words that evoke a pauper past, emerging from a fog that the colossal and resplendent prism will definitely dissipate, projecting into the future.

Once again, I read the words on the surface, and I can nearly hear Mephistophleles laugh: "Das ist die Zauberei, du leicht verführter Tor!" (How easy it is to seduce you! That's the trick!). However, I am by nature little gullible with the promises of the future. Just in case, I have already signed this petition. I invite you to do the same if you agree ...

viernes, 12 de octubre de 2012

Welcome to Malaguistan

Málaga, calle Lagunillas

No lo busquéis en el callejero. Tampoco aparece en los planos de la ciudad, ni mucho menos en las guías turísticas. Pero Malaguistán existe, o quizás habría que decir que sobrevive (por ahora). Rodeado de calles que soportan un denso tráfico rodado, es un reducto que permanece al margen de la vida urbana, cuya poca visibilidad evita que las poco edificantes estampas que ofrece empañen las campañas de maquillaje urbano tan queridas por los políticos, que quedan por ahora reservadas a espacios más transitados. Aunque hay que decir que también aquí estaba prevista una actuación de las que ofrecen jugosos titulares en la prensa local y que luego se desvanecen... como lágrimas en la lluvia.

A pesar de todo, entre escombros y mugre, la vida sigue en Malaguistán. Al margen de una muy floreciente población gatuna, aún es posible oír las voces cálidas de sus habitantes, comprar boquerones recién sacados del Mediterráneo en la pescadería del barrio, admirar inverosímiles disposiciones piramidales de latas de conservas en la tienda de ultramarinos y oler a pan recién hecho en el obrador. En este lugar, además, la gente parece ir con una menor aceleración que en otros espacios de la urbe, y un encuentro puede desembocar en una jugosa conversación, como la que surgió cuando mi amigo el librero me pilló in fraganti mientras dibujaba.

Pero no es posible ser optimista sobre el futuro. El grado de deterioro de muchas de sus construcciones, su abandono y posterior conversión en eternos solares, unido a la desidia de las administraciones, hacen progresivamente de este barrio un lugar poco habitable, provocando la huida de los habitantes que aún pueden permitirse hacerlo. Recientemente he tenido ocasión de visitar la interesante actuación realizada en el arrabal de El Gancho de Zaragoza, y fantaseo con los resultados que podrían verse si el ayuntamiento de Málaga se hubiese ahorrado algunas y muy cercanas actuaciones innecesarias y en su lugar haber afrontado el problema malaguistaní.

El topónimo Malaguistán no lo he inventado yo. Si pincháis el enlace podréis ver un cáustico, aunque lúcido, recorrido por el lugar, de la mano de quienes acuñaron el término. Aunque también podéis recurrir a la wikipedia para conocerlo de forma algo más formal por su nombre oficial: Lagunillas.


Do not search for it in the city maps, let alone in the tourist guidebooks. But Malaguistan is for real, or perhaps we should say that it still survives (for now). Surrounded by streets that support a dense traffic, it is like a stronghold that remains outside of urban life, as its poor visibility prevents that its pitiful images spoil urban makeup campaigns so beloved by politicians, who are by now reserved for busiest spaces. Although I must say that here was also planned one of these projets that offer juicy headlines in the local press and then fade... like tears in rain.
Nevertheless, in spite of rubble and dirt, life in Malaguistán goes on. Apart from a very flourishing feline population, you can still hear the warm voices of the people, buy freshly caught Mediterranean anchovies in the fish shop, admire implausible can pyramids in the grocery store and smell of fresh bread made in the bakery. Moreover, people seem to go at a slower pace than in other areas of the city, and an encounter can lead to a juicy conversation, like the one that arose when my friend 
the bookseller caught me while drawing.

But you can not be optimistic about the future. The degree of deterioration of many of its buildings, its abandonment and subsequent conversion to 
everlasting plots, joined to the negligence of the city council, progressively make this neighborhood a little space, causing the flight of people who can still afford it. Recently I had occasion to visit this interesting project taken in a suburb of Zaragoza, and fantasize about the results that could have resulted if the city of Malaga had saved the budget spent on some very close unnecesary projects and have instead addressed the malaguistani problem.
The toponym Malaguistan I have not invented. If you click the link you can see a caustic, but lucid tour of the place, of the hand of those who first used the term. Although you can always use wikipedia to learn more about it under its official name: Lagunillas.

domingo, 11 de marzo de 2012

Potemkin revisited

Málaga, Casapalma 7
Grigori Potëmkin -pronúnciese Patiomkin- era un aristócrata ruso que, entre otras ocupaciones, además de militar y estadista, era favorito de la zarina Catalina la Grande. Su nombre ha pasado a la posterioridad gracias a la película que el director de cine Serguéi Eisenstein le dedicó al célebre acorazado que fue bautizado en su nombre. Pero también se le recuerda por otra actividad: la creación de ciudades ficticias a lo largo del recorrido que había de seguir el cortejo de la zarina por la península de Crimea, con el único fin de hacer creer a Catalina en la prosperidad de los territorios que atravesaba. En efecto, las poblaciones de bellas fachadas que se vislumbraban a través de la ventanilla eran sólo un decorado, un maquillaje que ocultaba la realidad.

El arquitecto Adolf Loos recordaba esta faceta del príncipe ruso cuando definió a Viena como "ciudad potemkin", aludiendo a la rica ornamentación de las palaciegas fachadas del fin de siècle que, sin embargo, ocultaban vivendas de alquiler mucho más modestas de lo que cabría pensar contemplándolas desde fuera.

En los albores del siglo XXI observamos de nuevo la sombra de Potemkin proyectándose sobre nuestra arquitectura heredada. Arquitecturas que han sido privadas de su sustancia edificada, vaciadas de contenido, convirtiéndose en una simple cáscara, a través de cuyas aberturas vemos el azul del cielo...
Un edificio es un sistema coherente, en el que la fachada es uno más de sus elementos. ¿Será coherente la relación entre la piel del nuevo edificio y su interior?


Grigory Potemkin -pronounced Patyomkin- was a Russian aristocrat who, among other occupations, as well as military and statesman, was a favorite of the Empress Catherine the Great. His name became famous thanks to the film director Sergei Eisenstein dedicated to the famous battleship that was baptized in his name. But he is also remembered for other activities: the creation of fictitious cities along the route to be followed by the cortege of the Empress by the Crimean peninsula, with the sole purpose of making Catherina believe in the prosperity of the territories she was traveling through. Indeed, populations of beautiful facades that were visible through the window was just a decoration, a make-up concealing reality.

The architect Adolf Loos recalled this facet of the Russian prince to Vienna when he defined it as "Potemkin City", referring to the rich ornamentation of the palace facades of the fin de siècle that, however, hid rented flats more modest than one might think, contemplating them from the outside.

In the twenty-first century we again see the shadow of prince 
Potemkin projected on our inherited architecture. Architectures that have been deprived of its built substance, empty of all content, becoming just a mere shell, through whose openings we see the blue sky ...
A building is a coherent system in which the facade is just one of its elements. Will the relationship between the skin of the new building and its interior be consistent?

Málaga, Plaza del Teatro