martes, 5 de julio de 2016

La materia de la que están hechas las ciudades

Málaga, plaza de la Victoria 10

Ésta es la materia de la que están compuestas las ciudades. Edificios anónimos que se mimetizan en el paisaje urbano. Catedrales y palacios copan las imágenes de las tarjetas postales, pero este tipo de construcciones es la que imprime el carácter al conjunto. Esa es su principal virtud: su sumatorio arma un entorno armonioso que proporciona sin estridencias un telón de fondo a la vida. Ninguna de ellas es imprescindible en realidad, y diríamos que son organismos vivos sometidos a las mismas leyes naturales que el resto: nacen, viven, mueren. Llegado el momento, una ciudad sana reemplazará la osamenta por una nueva edificación que sustituya a la finada. El equilibrio se rompe si este ciclo deja de regirse por las leyes de crecimiento y decadencia de la materia e intervienen procesos infecciosos que se convierten en epidemias que exterminan a gran parte de los individuos.

Como todo organismo vivo, el que acompaña estas líneas palpita y respira. Al declinar el sol abre todas sus ventanas para que la brisa vespertina ayude a disipar el calor acumulado. Y es en ese momento cuando la casa alcanza su plenitud: el portón de madera resuena cuando uno de los moradores lo traspasa. Hoy es lunes, el día de descanso del asador de pollos que ocupa los bajos, pero aun así la animación no decae. La vecina del primero se asoma para colgar la toalla en el balcón tras volver de la playa. El del segundo sale a fumar un pitillo. El clímax se produce en la azotea: una animada conversación y risas en lo que se adivina un grupo numeroso de personas. Los omnipresentes vencejos evolucionan sobre sus cabezas. Es verano en la ciudad.

lunes, 27 de junio de 2016

Jornada electoral: pendientes del resultado

Málaga, calle Herrería del Rey

Ejercer el derecho al voto a última hora invita a sentarse a continuación a tomar algo en una terraza. La tarde va cayendo sobre unas calles semidesiertas; un tedio extraño se extiende, animado sólo por las piruetas de los vencejos. Lo achaco a que mis conciudadanos estarán pendientes del escrutinio electoral.
A la hora de volver a casa, paso frente a varios bares y cafeterías: todos sintonizan en sus televisores la misma cadena, y los parroquianos miran a la pantalla, atentos al resultado.

De un partido de fútbol.

Vivo en un país muy raro.

sábado, 7 de mayo de 2016

Florian Afflerbach: in memoriam

The death of Florian Afflerbach in a traffic accident has been a devastating new for all the Urban Sketcher community, especially for those of us that met him in person and considered him a good friend. We had the chance to meet him again in Málaga just few days ago and attend his superb workshop 'Car portraits'. After these past days of conversations with him, and still shocked by the sad news, I feel the need to write this post as a tribute to his memory and the extensive legacy he leaves behind.

Florian sketching at the Nasrid fortress of Málaga, May 2016. Photo by Javier Rico.


It was back in 2009. I was doing some reseach in the internet, looking for images on the subject 'Architectural drawing' while preparing a lecture for the University. Then I suddenly jumped into a whole new world when I found a collection of splendid drawings by Gérard Michel and Florian Afflerbach that were on flickr. The discovery was the gate for me into Urban Sketchers and since then we have exchanged lots of comments and thoughts online about drawing and architecture.

Some of our fellow urban sketchers often make friendly jokes about architect's sketches, our obsession on perspective and proportions and the risk of producing well constructed but soulless images. Of course this is not the case of Flaf's drawings, which are not only perfectly built and of the highest elegance and precission but also have a very distinctive style that make them unique, bright and lively. I remember the first time I saw his original sketchbook; I had expected his drawings to be bigger in size and then I found these beautiful jewels so carefully executed and of outstanding perfection that I admire much.

This was in Lisbon, at the Urban Sketchers Symposium. We met afterwars in Barcelona, and later at Liège. We talked during all these oportunities and I started to consider him as a good friend. And there would be a fourth time. When preparing this year's sketching meeting  'Malagráfica, sketching point' at my city, I was looking forward to bring Florian to Málaga for a workshop on vintage cars at the Museo Automovilístico, and my colleagues Patrizia Torres and Javier Rico also loved the idea. Needless to say that Florian also loved it, and I was really excited to see him at my hometown.

'Car portraits', design by Florian

I dared to suggest him that perhaps he could give us a chat on his work and life before the workshop, to what he kindly agreed. I am now so grateful that he did, and what he told us becomes now deeply touching, as he lost his life just four days afterwards. I had the chance to translate his words to the participants into Spanish; he spoke about his childhood, when his love for cars was rooted, and explained that 'Flaf' is an imaginary car brand he invented when he was a kid. He showed us his drawings from that time, and later he explained us about his studies on Architecture and his projetcs of the past and the present. He proudly called himself 'the car guy', a nickname someone put him that he loved. He was becoming more and more interested in drawing old vehicles, preferably on the street rather than at a museum.



After that he led a masterful workshop, 'Car portraits'. Everyone was absolutely delighted by his kind explanations and comments -always accompanied with a smile- and he told how happy he was with the results. He even prepared a beautiful booklet for every participant that has become the most precious treasure to each of us now. (At this point it must be said, something that is obvious to those that met him: he was a very gifted man, but above all he was an outstanding person).

And of course he drew all the time. His last posts on the internet will remain as a remembrance of his workshop and visit.

Florian conducting his workshop 'Car portraits' at Museo Automovilístico de Málaga, May 2016. Photo by Javier Rico.

I enjoyed our conversations on subjects that we as architects love, to the astonishment of the rest: cross-sections of cathedrals or horizontal thrust of vaults (illustrated by rough sketches on napkins) but we also cheered with beer and the sweet wine of my city, together with our respective partners. It is incredible this all happened less than a week ago; now these bittersweet memories will remain in my mind for ever.

About a year ago he suggested a drawing exchange between us. He asked for a ship sketch, and of course I got a car one in return as I desired. Since then, a VW Beetle hangs on the wall of my living room and reminds me of Flaf every day. 

Sit tibi terra levis, my friend.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El espejismo del progreso

Allegory of shipping, City Hall of Málaga 

 «Aquí se conoció el esplendor y casi la gloria. Los comerciantes, presuntamente refinados, desafiaron a la Barcelona industrial y laboriosa. Ellos y sus obreros rebeldes se atrevieron a soñar con convertirse en el principal punto fabril del Mediterráneo español. Y juntos, inevitablemente hermanados -como siameses con instintos de Caín-, intentaron abordar la modernidad, estar en los puestos de vanguardia de una nueva era que ya se vislumbraba. tuvieron un pie en el estribo. pero finalmente vieron, entre el desastre y la pólvora, cómo ese tren se alejaba.» (Antonio Soler, Málaga, paraíso perdido)

Hubo un tiempo en que Málaga enfiló con decisión el camino del progreso. Hace 150 años, los visitantes anglosajones veían más parecido entre Málaga y Glasgow o Liverpool que entre Málaga y otras capitales andaluzas, a la vista de las chimeneas humeantes de las industrias metalúrgicas y textiles que flanqueaban la ciudad en todas direcciones. En tal sociedad, que esos mismos viajeros definieron como la más abierta y tolerante del país, nació el genio de la modernidad, Picasso, y estudios recientes reivindican el papel que ese ambiente tuvo en su formación. Sin embargo, y como bien describe Soler, el sueño resultó ser un espejismo, pero de la ilusión quedan testimonios abundantes en las creaciones de la época. La Casa Consistorial es uno de ellas. Aunque se construyó cuando el sueño se desvanecía, los anhelos quedaron plasmados en sus muros: las delicadas musas del Parnaso sostienen aquí locomotoras de vapor, navíos mercantes y engranajes industriales.
Málaga, City Hall

No hay lugar en el pomposo edificio para representaciones religiosas o hazañas bélicas; en todo caso, la corporación se sigue reuniendo en la actualidad bajo un fresco en el que se representa una escena revolucionaria con el lema "la primera en el peligro de la Libertad". Toda una declaración de intenciones.


Málaga, City Hall
Por otro lado, la flora subtropical del Paseo del Parque proporciona un marco espléndido al ayuntamiento, y es testimonio del carácter de aquella ciudad decimonónica a cuyo puerto arribaban cargueros procedentes de todo el globo, y en cuyas bodegas viajaban semillas de especies exóticas que en la actualidad se han convertido en ejemplares notables.

Málaga, City Hall
(Las imágenes que acompañan estas líneas están incluidas en el libro La Casa Consistorial de Málaga, retrato de un edificio, que recoge mis impresiones dibujadas en vivo de la arquitectura, detalles y actividad diaria del ayuntamiento a lo largo de varias semanas de la primavera de 2015.)

  Presenting my new book...

La Casa Consistorial de Málaga. retrato de un edificio

48 páginas 19,5x19,5 cm. 
Autor: Luis Ruiz Padrón
Prólogo: Alfonso Vázquez
Editorial: Loving books
1ª edición: mayo 2015
ISBN: 978-84-940672-4-2
DL: MA-750-2015

Más info:
info@lovingbooks.es

domingo, 29 de junio de 2014

La última arboleda

Málaga, Paseo de los Curas Pero ¿quién no se asombrará, con razón, de que se haya hecho venir desde tierras extranjeras un árbol solamente por su sombra? 
Me refiero al plátano (...) Plinio el Viejo (23-79 d. C), Historia Natural, libro XVI

Pasear bajo la bóveda formada por las copas de unos viejos árboles puede ser una experiencia tan intensa como recorrer la nave de una catedral. El ámbito creado por la secuencia de sus troncos y la luz tamizada por diversas tonalidades de verde a través de su dosel es sumamente gratificante desde el punto de vista sensorial. 

Existe en algunos representantes de mi profesión un cierto deslumbramiento por los catálogos de materiales, que en lo tocante a la jardinería pública se traduce en farolas fastuosas, deslumbrantes chapas metálicas, sofisticados bancos de diseño... sí, hay diversas citas de arquitectos célebres que dicen que dios está en los detalles. Pero muchas veces los árboles no nos dejan ver el bosque. ¿Habrá que recordarlo? salvo que uno sea un monje zen, la vegetación es el principal ingrediente para diseñar espacios ajardinados. Los árboles proporcionan frescor disminuyendo la temperatura ambiental, fijan la contaminación y tienen efectos beneficiosos sobre nuestro ánimo, especialmente si se combinan adecuadamente con otros estratos vegetales. ¡Ah! y con ellos se pueden definir espacios soberbios.  No son un elemento decorativo más que se salpica aquí y allá por la superficie disponible: son el elemento principal con el que caracterizar un recinto, estableciendo un orden tridimensional donde antes solamente había vacío informe. 
Espacios que, por cierto, pueden ser de una modernidad incuestionable, como nos enseñaron hace ya muchas décadas tipos como Roberto Burle-Marx. Para ser moderno no hay que ser antipático.

Pero pasear en mi ciudad bajo una vieja arboleda equivale a temer por su futuro. Son ya demasiados los arboricidios que registran las crónicas como para bajar la guardia. Porque parece existir un pacto para que los árboles de las aceras malagueñas no crezcan mucho más allá de un par de décadas; y hay que admitir que en esto la administración no está sola. En nuestra cultura está arraigado el sentimiento de que lo público no es de nadie -a diferencia de otros lugares, en los que lo público es de todos- y en nuestra calle todos queremos árboles, excepto frente a nuestra ventana. Y que éstos no sean sometidos regularmente a podas extremas es interpretado como dejadez por parte del ayuntamiento.

Además, hay que añadir que el plátano de sombra, sin duda la mejor elección para sombrear el asfalto, ha sido sentenciado: aquí, cada vez que un ejemplar es arrancado, se le sustituye por un almez. No faltarán informes que cuestionen su salud o idoneidad (lo que no es de sorprender tras ser cuidados a base de serruchazos extemporáneos y desproporcionados) pero hagan ustedes mismos el experimento: paseen bajo una arboleda consolidada de plátanos. Háganlo después bajo una alineación de ficus, otra de jacarandas y otra de naranjitos; les ruego que compartan aquí después su experiencia en forma de comentario bajo estas líneas. 

Y, en este sentido, varios milenios de experiencia avalan la elección: no hay otro árbol mejor que el plátano de sombra para crear un paseo arbolado. La especie humana ha ido rodeándose desde la antigüedad remota de acompañantes de otras especies, animales y vegetales, para diversos propósitos: alimentarse, cuidar el ganado, cazar... y proporcionarse sombra. Persas, griegos, romanos, monarcas absolutos o reyes ilustrados no pueden estar todos equivocados. Desde la antigüedad, el plátano de sombra es nuestro mejor amigo: frescor en verano, poesía en otoño, calidez en invierno, promesas en primavera. Troncos esculturales de bellas tonalidades y copas airosas. Si se las deja crecer en razonable libertad, claro.

Paseos arbolados como el que encabeza estas líneas. Nuestra mejor arboleda, nuestra última arboleda. Amenazada por soterramientos, proyectos de infraestructuras varios e informes especializados de tráfico o de parques y jardines; y casi convertida en autopista urbana. Un verdadero oasis un domingo temprano, cuando no haya tráfico rodado. 

Concluyamos, pues, entonando el cántico junto a Jerjes I, Gran Rey de Persia, que a la sombra de un gran plátano exclama "no hay sombra de vegetal alguno tan querida, amable y suave"; pensamiento recogido por Heródoto y que posteriormente narraría musicalmente Haendel en su ópera Serse:

Frondi tenere e belle / del mio platano amato / per voi risplenda il fato.
Tuoni, lampi, e procelle / non v'oltraggino mai la cara pace, / né giunga a profanarvi austro rapace.

Ombra mai fu / di vegetabile, 
cara ed amabile, / soave più.



Barcelona, Las Ramblas

jueves, 13 de marzo de 2014

La Mundial, a ojos de un arquitecto

Pensión La Mundial

Las ciudades son reflejo de las sociedades que las producen.
Hay ciudades que muestran como señas de identidad palacios aristocráticos de ocultos y suntuosos patios, arquitecturas vernáculas y pintorescas o iglesias barrocas de recargada decoración.

No es que en Málaga no tengamos algo de todo eso (tenemos, por ejemplo, una de las más espaciosas y luminosas catedrales españolas) pero quizá nuestros mayores logros, aquéllos en los que con mayor orgullo nos reconocemos, están relacionados con una noción del espacio público que nos acerca mucho a Europa. De igual manera, nuestros principales monumentos urbanos no son estatuas ecuestres o efigies regias, sino imágenes de industriales o conmemoraciones de caídos por la libertad. Que cada cual juzgue para sí si esto es bueno o malo –yo desde luego tengo clara la respuesta-, pero esto es lo que somos. O lo que soñamos ser en un momento señalado de nuestra dilatada historia.

Gran parte de lo que hoy percibimos como nuestra identidad se corresponde con el coraje de unos visionarios que soñaron una ciudad nueva y la modelaron de acuerdo a este ideal, con el respaldo de una incipiente industrialización luego truncada, que vio surgir en nuestro suelo los primeros altos hornos españoles.

La ciudad burguesa del siglo XIX produjo unos espacios de proporciones equilibradas y delimitados por fachadas igualmente armoniosas; en ellas primaba un sentido del orden, animado por sutiles variaciones, que hacía que la ciudad pudiese leerse como una única partitura. Y en esta gran pieza musical, incluso las residencias de los personajes más notables se plegaban a este orden, renunciando a gestos de protagonismo ornamentales. Por eso las fachadas de palacios de familias como los Larios se integraban perfectamente en la escena sin destacar apenas. La calidad de cada una de las piezas es alta, pero el “efecto grupo” es lo que confiere al conjunto un valor sorprendente.

Málaga, Plaza del Carbón

El palacete de los Condes de Benahavís tampoco incumplía esta premisa. Voces más autorizadas que yo han investigado y justificado perfectamente desde el campo de la historia el valor de este edificio, hoy más conocido como “La Mundial”.

Ahora me gustaría exponer, como arquitecto, porqué La Mundial es tan buen edificio.

La Mundial contiene elementos que son estupendas piezas de artesanía, como los herrajes, los cierros o la decoración interior; este hecho le confiere un incuestionable valor añadido, pero no lo convierte automáticamente en un buen edificio. Lo que lo convierte en una excelente muestra de buena arquitectura es la manera admirable en que se ubica en un lugar y un  tiempo determinados. Es un edificio pensado de forma inequívoca para ese emplazamiento y para ningún otro.

Como se dice más arriba, al contrario de las construcciones de los nuevos ricos, el edificio se inserta discretamente en la trama urbana, mostrando una cara sobria y una composición de huecos similar a las de las construcciones circundantes. Sin embargo, siendo tan buen arquitecto, Eduardo Strachan -su proyectista- reconoce sin dudar la singularidad del solar que le es encomendado y, sin estridencias pero con maestría, resuelve el remate de la pieza del Hoyo de Esparteros. Su tipología constituye una verdadera rareza en el parcelario por razones de morfogénesis urbana, como ya expuse en otra ocasión. Y Strachan atiende a la doble circunstancia de ser remate de una larga “península” y de, por otra parte, estar abierta a la plaza por el lado de levante y orientada  a una calle secundaria –el pasillo de Atocha- por poniente.

Del fuerte sentido direccional que le imprime la longitudinalidad de la pieza resulta una forma casi náutica, a modo de proa, conformada por esa doble curvatura en las esquinas tan característica de la arquitectura malagueña de la época, y el ático retranqueado componiendo con su azotea una especie de puente de mando rematado por balaustres. Casi un barco a punto de partir.

Pero la aparente simetría es inexistente en la planta. El formalismo antes descrito se acomoda ahora a las claves sugeridas por el lugar: con un acusado sentido de la teatralidad, las dependencias más importantes se abren al Hoyo de Esparteros, mientras que los espacios de servicio y la escalera se desplazan a la trasera, al pasillo de Atocha. En el primer caso, huecos regulares y balcones volados, una fachada representativa; en el segundo, huecos más pequeños, heterogéneos y diseñados de acuerdo a la función de la habitación a la que dan luz y vistas.

Y los cierros. El gesto más sorprendente de todos. Asomando a los moradores en visión de abanico tanto al Hoyo como a la Alameda, a través de Calle Ordóñez; pero evitando mirar al entorno menos noble, aunque la composición resultante evidencie esa asimetría.

Porque, como dijo Frank Lloyd Wright, Buildings, too, are children of Earth and Sun.

En su día argumenté porqué me parece tan desafortunada la intervención proyectada por la promotora Braser en Hoyo de Esparteros. Intervención que implica la demolición de La Mundial y la construcción de una réplica en otro lugar del entorno, en un lamentable ejercicio de copy-paste que no solamente desvirtuará su materialidad constructiva al reproducirlo con técnicas actuales sino que convertirán en incomprensibles las sutiles claves con las que Strachan hilvanó su proyecto, empapándose del genio del lugar. La Mundial tiene sentido solamente en su emplazamiento actual, para el que fue pensada, y su reconstrucción en otro lugar es un absurdo desde el punto de vista arquitectónico. La fachada representativa que Strachan proyectó como tribuna quedará ahora arrinconada, y la trasera ganará un imprevisto protagonismo desde las orillas del Guadalmedina. Y el airoso navío a punto de hacerse a la mar se convertirá en un pequeño Titanic a punto de colisionar con un enorme iceberg.

Se trata en definitiva en un gesto de cara a la galería de falsa protección del patrimonio.

Antes definí a la Málaga decimonónica como un proyecto de ciudad europea y moderna que quedó inconcluso. Claro que hablo de hace siglo y medio. Después vinieron los bloques de la Malagueta y el Málaga Palacio. Quizás sería bueno definir a cuál de esas dos facetas de lo que fuimos -somos- queremos parecernos.

Málaga, Calle Larios

jueves, 27 de febrero de 2014

Los trazos de la canción / The songlines

Málaga, iglesia de San Lázaro

En el libro del mismo título, el siempre fascinante Bruce Chatwin explicaba, por boca del explorador Arkadi Volchov, que “al desplazarse por el país cada antepasado totémico había esparcido una huella de palabras y notas musicales a lo largo de la sucesión de sus pisadas, y cómo estos rastros de Ensueño estaban impresos sobre la tierra como «medios» de comunicación entre las tribus más distantes”. Con estas palabras aludía a la ancestral forma de orientarse de los aborígenes australianos por el territorio de sus predecesores; más que por hitos físicos, era a partir de rituales, canciones asociadas a éstos, como podían identificar el terreno por el que se transita y sentirlo como propio.

Con excesiva frecuencia reducimos el patrimonio a su cara más visible: el edificado. Sin embargo, hay otros rasgos menos evidentes que dan coherencia a la ciudad como hecho complejo, y que pueden persistir incluso a pesar de la desaparición de las arquitecturas que proporcionan un escenario a la vida urbana.

Por otro lado, también el centro histórico de Málaga es demasiadas veces confundido con una de sus partes, la correspondiente a su recinto amurallado, olvidando arrabales históricos como el de la Victoria. 

La Victoria es un arrabal que aún genera un fuerte sentimiento de pertenencia entre sus habitantes. En buena medida es el último de la ciudad en el que esto es posible, tras el exterminio programado e irreversible al que han sido sometidos otros barrios igualmente pertenecientes a la ciudad histórica como La Trinidad o El Perchel. La Victoria nos proporciona a los que vivimos en él todas las ventajas de la centralidad pero sin las servidumbres impuestas por la ciudad franquiciada-parque temático en que se ha convertido la mayor parte de la porción intramuros del centro histórico.

Como el resto de Málaga, ha sufrido los embates de la especulación y ha visto desaparecer un porcentaje muy elevado de su arquitectura anterior al siglo XX. Pero en este caso, el urbicidio al que ha sido sometido nuestra ciudad –y que aún no ha cesado- no ha conseguido acabar con la cohesión de una población variopinta y arraigada.

Y uno de los rasgos unificadores de esa población heterogénea es algo tan inmaterial como el tránsito umbilical a través de ese recorrido ancestral, materializado en los recorridos diarios de sus vecinos que invariablemente coincidimos a lo largo del trayecto, dada la casi inexistencia de otro recorrido alternativo al centro debido a razones topográficas.

Recorrido también ritual cuya importancia la ciudad reconoce también en las festividades populares, únicos momentos en los que los victorianos podemos verdaderamente gozar de la calle de la Victoria, despejada de vehículos, como punto de encuentro. Sí, porque el resto del tiempo es más un lugar de cruce que de encuentro, dado lo inhóspito del lugar en su configuración actual, convertido en un grosero tubo digestivo en el que toparse con los conocidos sin casi posibilidad de detenerse para no entorpecer el paso de las demás personas, dada la estrechez de la acera. Y es que muchos comenzamos a preferir el tortuoso camino en zig-zag a través de Lagunillas, más largo pero menos agobiante.

Es posible que algunos entiendan estos antecedentes como sentimentalismo caduco y sin aplicación práctica. Pues bien, una calle de la Victoria más amable, en el que el tráfico rodado no fuese el dueño sino la excepción, que propiciase la convivencia y el disfrute, no solamente proporcionaría la dignidad necesaria a uno de las rutas de mayor relevancia histórica de Málaga desde tiempos remotos (relevancia que aún se puede adivinar en una serie de hitos existentes en el recorrido, como la capilla del Agua o la iglesia de San Lázaro, y su culminación en el santuario de la patrona) sino que recordaría y subrayaría su pertenencia al centro histórico, ya que no al intramuros medieval. Además, la posibilidad de que la vida se remanse en los márgenes de esa vía, que en la actualidad escupe hacia sus extremos a los que por ella transitan, sin duda contagiaría de ese fluido vital a uno de los espacios de más amenazada supervivencia de la ciudad, ayudando a su revitalización: Lagunillas.

Dejémonos sorprender por lo que la muchas veces centenaria Victoria tiene que ofrecernos: el olor a azahar en primavera,  el chillido de los vencejos, las voces conocidas de nuestros vecinos al volver del trabajo a pie y dejemos que la vida vaya apropiándose de ella de nuevo, en lugar de verla pasar.

Como afirmaba el Arkadi de la novela de Chatwin:
-        - En otras palabras, ¿«existir» es «ser percibido»?
- Sí.

Adenda: El socavón. En muchos casos, actuaciones de este tipo están sujetas a especulaciones de urbanismo-ficción del tipo "qué ocurriría si..."; en este caso, el experimento ya se ha hecho con carácter improvisado por razones de fuerza mayor, y no parece que a la vista de los resultados el planteamiento sea disparatado.