jueves, 13 de marzo de 2014

La Mundial, a ojos de un arquitecto

Pensión La Mundial

Las ciudades son reflejo de las sociedades que las producen.
Hay ciudades que muestran como señas de identidad palacios aristocráticos de ocultos y suntuosos patios, arquitecturas vernáculas y pintorescas o iglesias barrocas de recargada decoración.

No es que en Málaga no tengamos algo de todo eso (tenemos, por ejemplo, una de las más espaciosas y luminosas catedrales españolas) pero quizá nuestros mayores logros, aquéllos en los que con mayor orgullo nos reconocemos, están relacionados con una noción del espacio público que nos acerca mucho a Europa. De igual manera, nuestros principales monumentos urbanos no son estatuas ecuestres o efigies regias, sino imágenes de industriales o conmemoraciones de caídos por la libertad. Que cada cual juzgue para sí si esto es bueno o malo –yo desde luego tengo clara la respuesta-, pero esto es lo que somos. O lo que soñamos ser en un momento señalado de nuestra dilatada historia.

Gran parte de lo que hoy percibimos como nuestra identidad se corresponde con el coraje de unos visionarios que soñaron una ciudad nueva y la modelaron de acuerdo a este ideal, con el respaldo de una incipiente industrialización luego truncada, que vio surgir en nuestro suelo los primeros altos hornos españoles.

La ciudad burguesa del siglo XIX produjo unos espacios de proporciones equilibradas y delimitados por fachadas igualmente armoniosas; en ellas primaba un sentido del orden, animado por sutiles variaciones, que hacía que la ciudad pudiese leerse como una única partitura. Y en esta gran pieza musical, incluso las residencias de los personajes más notables se plegaban a este orden, renunciando a gestos de protagonismo ornamentales. Por eso las fachadas de palacios de familias como los Larios se integraban perfectamente en la escena sin destacar apenas. La calidad de cada una de las piezas es alta, pero el “efecto grupo” es lo que confiere al conjunto un valor sorprendente.

Málaga, Plaza del Carbón

El palacete de los Condes de Benahavís tampoco incumplía esta premisa. Voces más autorizadas que yo han investigado y justificado perfectamente desde el campo de la historia el valor de este edificio, hoy más conocido como “La Mundial”.

Ahora me gustaría exponer, como arquitecto, porqué La Mundial es tan buen edificio.

La Mundial contiene elementos que son estupendas piezas de artesanía, como los herrajes, los cierros o la decoración interior; este hecho le confiere un incuestionable valor añadido, pero no lo convierte automáticamente en un buen edificio. Lo que lo convierte en una excelente muestra de buena arquitectura es la manera admirable en que se ubica en un lugar y un  tiempo determinados. Es un edificio pensado de forma inequívoca para ese emplazamiento y para ningún otro.

Como se dice más arriba, al contrario de las construcciones de los nuevos ricos, el edificio se inserta discretamente en la trama urbana, mostrando una cara sobria y una composición de huecos similar a las de las construcciones circundantes. Sin embargo, siendo tan buen arquitecto, Eduardo Strachan -su proyectista- reconoce sin dudar la singularidad del solar que le es encomendado y, sin estridencias pero con maestría, resuelve el remate de la pieza del Hoyo de Esparteros. Su tipología constituye una verdadera rareza en el parcelario por razones de morfogénesis urbana, como ya expuse en otra ocasión. Y Strachan atiende a la doble circunstancia de ser remate de una larga “península” y de, por otra parte, estar abierta a la plaza por el lado de levante y orientada  a una calle secundaria –el pasillo de Atocha- por poniente.

Del fuerte sentido direccional que le imprime la longitudinalidad de la pieza resulta una forma casi náutica, a modo de proa, conformada por esa doble curvatura en las esquinas tan característica de la arquitectura malagueña de la época, y el ático retranqueado componiendo con su azotea una especie de puente de mando rematado por balaustres. Casi un barco a punto de partir.

Pero la aparente simetría es inexistente en la planta. El formalismo antes descrito se acomoda ahora a las claves sugeridas por el lugar: con un acusado sentido de la teatralidad, las dependencias más importantes se abren al Hoyo de Esparteros, mientras que los espacios de servicio y la escalera se desplazan a la trasera, al pasillo de Atocha. En el primer caso, huecos regulares y balcones volados, una fachada representativa; en el segundo, huecos más pequeños, heterogéneos y diseñados de acuerdo a la función de la habitación a la que dan luz y vistas.

Y los cierros. El gesto más sorprendente de todos. Asomando a los moradores en visión de abanico tanto al Hoyo como a la Alameda, a través de Calle Ordóñez; pero evitando mirar al entorno menos noble, aunque la composición resultante evidencie esa asimetría.

Porque, como dijo Frank Lloyd Wright, Buildings, too, are children of Earth and Sun.

En su día argumenté porqué me parece tan desafortunada la intervención proyectada por la promotora Braser en Hoyo de Esparteros. Intervención que implica la demolición de La Mundial y la construcción de una réplica en otro lugar del entorno, en un lamentable ejercicio de copy-paste que no solamente desvirtuará su materialidad constructiva al reproducirlo con técnicas actuales sino que convertirán en incomprensibles las sutiles claves con las que Strachan hilvanó su proyecto, empapándose del genio del lugar. La Mundial tiene sentido solamente en su emplazamiento actual, para el que fue pensada, y su reconstrucción en otro lugar es un absurdo desde el punto de vista arquitectónico. La fachada representativa que Strachan proyectó como tribuna quedará ahora arrinconada, y la trasera ganará un imprevisto protagonismo desde las orillas del Guadalmedina. Y el airoso navío a punto de hacerse a la mar se convertirá en un pequeño Titanic a punto de colisionar con un enorme iceberg.

Se trata en definitiva en un gesto de cara a la galería de falsa protección del patrimonio.

Antes definí a la Málaga decimonónica como un proyecto de ciudad europea y moderna que quedó inconcluso. Claro que hablo de hace siglo y medio. Después vinieron los bloques de la Malagueta y el Málaga Palacio. Quizás sería bueno definir a cuál de esas dos facetas de lo que fuimos -somos- queremos parecernos.

Málaga, Calle Larios

jueves, 27 de febrero de 2014

Los trazos de la canción / The songlines

Málaga, iglesia de San Lázaro

En el libro del mismo título, el siempre fascinante Bruce Chatwin explicaba, por boca del explorador Arkadi Volchov, que “al desplazarse por el país cada antepasado totémico había esparcido una huella de palabras y notas musicales a lo largo de la sucesión de sus pisadas, y cómo estos rastros de Ensueño estaban impresos sobre la tierra como «medios» de comunicación entre las tribus más distantes”. Con estas palabras aludía a la ancestral forma de orientarse de los aborígenes australianos por el territorio de sus predecesores; más que por hitos físicos, era a partir de rituales, canciones asociadas a éstos, como podían identificar el terreno por el que se transita y sentirlo como propio.

Con excesiva frecuencia reducimos el patrimonio a su cara más visible: el edificado. Sin embargo, hay otros rasgos menos evidentes que dan coherencia a la ciudad como hecho complejo, y que pueden persistir incluso a pesar de la desaparición de las arquitecturas que proporcionan un escenario a la vida urbana.

Por otro lado, también el centro histórico de Málaga es demasiadas veces confundido con una de sus partes, la correspondiente a su recinto amurallado, olvidando arrabales históricos como el de la Victoria. 

La Victoria es un arrabal que aún genera un fuerte sentimiento de pertenencia entre sus habitantes. En buena medida es el último de la ciudad en el que esto es posible, tras el exterminio programado e irreversible al que han sido sometidos otros barrios igualmente pertenecientes a la ciudad histórica como La Trinidad o El Perchel. La Victoria nos proporciona a los que vivimos en él todas las ventajas de la centralidad pero sin las servidumbres impuestas por la ciudad franquiciada-parque temático en que se ha convertido la mayor parte de la porción intramuros del centro histórico.

Como el resto de Málaga, ha sufrido los embates de la especulación y ha visto desaparecer un porcentaje muy elevado de su arquitectura anterior al siglo XX. Pero en este caso, el urbicidio al que ha sido sometido nuestra ciudad –y que aún no ha cesado- no ha conseguido acabar con la cohesión de una población variopinta y arraigada.

Y uno de los rasgos unificadores de esa población heterogénea es algo tan inmaterial como el tránsito umbilical a través de ese recorrido ancestral, materializado en los recorridos diarios de sus vecinos que invariablemente coincidimos a lo largo del trayecto, dada la casi inexistencia de otro recorrido alternativo al centro debido a razones topográficas.

Recorrido también ritual cuya importancia la ciudad reconoce también en las festividades populares, únicos momentos en los que los victorianos podemos verdaderamente gozar de la calle de la Victoria, despejada de vehículos, como punto de encuentro. Sí, porque el resto del tiempo es más un lugar de cruce que de encuentro, dado lo inhóspito del lugar en su configuración actual, convertido en un grosero tubo digestivo en el que toparse con los conocidos sin casi posibilidad de detenerse para no entorpecer el paso de las demás personas, dada la estrechez de la acera. Y es que muchos comenzamos a preferir el tortuoso camino en zig-zag a través de Lagunillas, más largo pero menos agobiante.

Es posible que algunos entiendan estos antecedentes como sentimentalismo caduco y sin aplicación práctica. Pues bien, una calle de la Victoria más amable, en el que el tráfico rodado no fuese el dueño sino la excepción, que propiciase la convivencia y el disfrute, no solamente proporcionaría la dignidad necesaria a uno de las rutas de mayor relevancia histórica de Málaga desde tiempos remotos (relevancia que aún se puede adivinar en una serie de hitos existentes en el recorrido, como la capilla del Agua o la iglesia de San Lázaro, y su culminación en el santuario de la patrona) sino que recordaría y subrayaría su pertenencia al centro histórico, ya que no al intramuros medieval. Además, la posibilidad de que la vida se remanse en los márgenes de esa vía, que en la actualidad escupe hacia sus extremos a los que por ella transitan, sin duda contagiaría de ese fluido vital a uno de los espacios de más amenazada supervivencia de la ciudad, ayudando a su revitalización: Lagunillas.

Dejémonos sorprender por lo que la muchas veces centenaria Victoria tiene que ofrecernos: el olor a azahar en primavera,  el chillido de los vencejos, las voces conocidas de nuestros vecinos al volver del trabajo a pie y dejemos que la vida vaya apropiándose de ella de nuevo, en lugar de verla pasar.

Como afirmaba el Arkadi de la novela de Chatwin:
-        - En otras palabras, ¿«existir» es «ser percibido»?
- Sí.

Adenda: El socavón. En muchos casos, actuaciones de este tipo están sujetas a especulaciones de urbanismo-ficción del tipo "qué ocurriría si..."; en este caso, el experimento ya se ha hecho con carácter improvisado por razones de fuerza mayor, y no parece que a la vista de los resultados el planteamiento sea disparatado.





sábado, 1 de febrero de 2014

Viviendas sin vida

Málaga, viviendas sin vida

Málaga, viviendas sin vida

Todas las ciudades tienen una "cara bonita" que las autoridades locales exhiben con complacencia como muestra de su buena gestión. Pero siempre hay otra cara oculta que no sale en la prensa, ni siquiera en las páginas de sucesos, pues ya casi no hay nada que contar sobre ella. Es esa otra ciudad que muere con lentitud ante la indiferencia de quienes deberían protegerla y el jolgorio de quienes la consideran un estorbo. Ni siquiera alberga ya dramas humanos entre sus maltrechos muros, pues hace tiempo que sus últimos habitantes se fueron. Sin embargo aún ofrece imágenes de una rara e inquietante belleza...

El pasado mes de diciembre nos propusimos desde Urban Sketchers Málaga realizar un recorrido por las entrañas de esa ciudad olvidada, siguiendo una iniciativa de Hospital Cromático. Lo hicimos con la urgencia que da el saber que muchas de las escenas retratadas ya no existirán en un futuro cercano y el anhelo de retener algo de la memoria de esos lugares en nuestros cuadernos. 

Se clausura ahora la exposición que desde el 21 de diciembre puede visitarse La Invisible sobre este asunto, y en la cual se han mostrado nuestros dibujos junto con los de creadores de diversas disciplinas. Yo he contribuido con las imágenes que encabezan estas líneas.

No dejéis de ver este vídeo realizado por los organizadores; contiene imágenes de nuestra ruta de las viviendas sin vida y de la inauguración de la exposición. A ritmo de verdiales, la música ancestral que con autenticidad telúrica señala en Málaga el solsticio invernal, año tras año. 


Every city has a beautiful side that politicians like to show in advertising campaigns promoting their management of urban policies. But there is usually a darker side that is not seen in tourists information offices, a painfully dying side that is bound to disappear soon, only inhabited by cats now that their dwellers have moved to a different place. And yet it shows a disturbing beauty... Málaga is no exception to this.

This decaying urban parts, incredibly located in the core of the city, are forgotten by nearly everyone, but not all. An exhibition called "Viviendas sin vida" (dwellings without life) is presently held, trying to put a spotlight on them and keep a record before it is too late. Among other collectives, like photographers or video artists, our local Urban Sketchers Málaga team was invited to take part in the event, so we planned a route that took place last december. I drew an accordion sketchbook on that occasion, you can scroll through its pages above. 

Do not miss this video on youtube shooted by the organizers of the exhibition. There you can find some photos from our sketching tour and from the vernissage; the music belongs to the ancient folklore from Málaga and was played live at the show.

jueves, 23 de enero de 2014

About my drawing tools / Sobre mis útiles de dibujo

I have been recently featured at Parkablogs. You have surely heard about it; Parkablogs is an influential, interesting and fairly comprehensive blog about art and illustration. I was honoured to be interviewed by Teoh Yi Chie about my sketching tools, but also about my way of seeing things while sketching. It was a big pleasure to answer to his questions. 

You can read the whole interview in the following link:
http://www.parkablogs.com/content/art-tools-of-luis-ruiz


Me han dedicado una entrada en Parkablogs, un popular sitio de internet dedicado principalmente a la ilustración. He tenido ocasión de ser entrevistado por su autor, Teoh Yi Chie, sobre mis útiles de dibujo y sobre mi forma de enfocar el dibujo urbano; ha sido un placer responder a sus preguntas.

Podéis leer la entrevista completa (en inglés) en este enlace:

jueves, 21 de noviembre de 2013

Paradise Lost

Barcelona, Sagrada Familia

Las primeras líneas van surgiendo sobre el papel a duras penas. Dibujando de pie junto a un semáforo -mala elección- cuando está en rojo para los peatones las hordas de turistas van asomándose al pasar a las páginas del cuaderno. Sin embargo, según avanza el tiempo y los trazos van haciéndose más densos, la multitud va difuminándose en la mirada y, en cambio, la catedral va adquiriendo una corporeidad heroica.

Al rato ya no resultan perceptibles los grupos de visitantes, ni siquiera el denso tráfico resulta audible, y el juego volumétrico de torres y pináculos adquiere la rítmica coherencia de una partitura clásica, para acabar desgranándose en una espiral de formas orgánicas que representan una secuencia de escenas cuyas claves el hombre actual ya no puede descifrar, pues ha perdido las referencias culturales para interpretarlas.

En ese momento surge la pregunta: ¿Qué pasó? La insoportable banalidad de la arquitectura del consumo actual palidece frente a la densidad intelectual que condensa una creación como la Sagrada Familia: en ella se conjugan de forma admirable y revolucionaria espacios y volúmenes, la piedra y el aire, la milenaria tradición occidental de constructores de catedrales con las singularidades de la cultura catalana y la genialidad de un maestro, y una arrolladora libertad formal se embrida con una estricta lógica matemática. ¿En qué momento exacto perdimos todo esto? 

La Sagrada Familia es el testimonio de una edad en que nos creíamos ser mejores de lo que realmente somos, supongo. Verdún, Auschwitz e Hiroshima se interponen ahora entre ella y nosotros, y de repente somos conscientes de nuestra irremediable soledad. Aquella época distaba de ser un edén, y en ella las injusticias eran flagrantes, sin embargo la humanidad aún poseía una cándida confianza en el progreso, trufada de falsas certidumbres. Pero, ¿Acaso no era la capacidad de crear obras como ésta la que nos hacía mejores?
Aquí se construye una catedral...


At first, a few lines hardly come out of the paper. Standing next to a street light -bad choice!- amounts of tourists look into the sketchbook as they pass by. However, as time goes on and the lines become more dense, the crowd becomes less noticeable and the cathedral is assuming an heroic corporeality .

After a while visitor groups are no longer perceptible, even the heavy traffic is not noticed, and the volumetric play of towers and pinnacles acquires the rhythmic consistency of a score, to finish unraveling into a spiral of organic shapes that represent a sequence of scenes whose keys a man of our time can not decipher.

At a point the question arises : What happened? The unbearable banality of the architecture of our age pales in front of the intellectual density that condenses a creation such as the Sagrada Familia: it combines in an admirable and revolutionary manner spaces and volumes, air and stone, the ancient western tradition of  cathedral builders with the singularities of Catalan culture and the genius of a master, and a sweeping formal freedom is clamped with a strict mathematical logic. In which exact moment did we lose all this?

La Sagrada Familia is the testimony of an age when we thought we were better than we really are, I guess. Verdun, Auschwitz and Hiroshima stand in between it and us, and now we are aware of our irremediable loneliness. That time was far from being a paradise , and in it there were flagrant injustices, and yet humanity still had a naive belief in progress, riddled with false certainties . But was not it the ability to create works like this that made ​​us better ? 
Here, a cathedral is being built...

miércoles, 21 de agosto de 2013

Moneo en La Mundial

Málaga, Pasillo de Atocha
"La hermana mayor se llevó el zapatito a su habitación para probárselo. No pudo meter su gran dedo gordo en él, ya que el zapato era muy chico para ella. Entonces la madre le dio un cuchillo y le dijo:
- Córtate el dedo gordo. Cuando seas reina ya no tendrás que caminar.
La chica se cortó el dedo gordo, metió su pie y se aguantó el dolor." - Hermanos Grimm (Cenicienta, 1812)  

Acto tras acto, la trama se acerca a su desenlace. La Mundial sigue en pie, y se ha convertido en un símbolo de resistencia  contra una forma de planificar la ciudad a espalda de los intereses de sus ciudadanos. Pero centrar el debate exclusivamente sobre su permanencia puede, sin embargo, eclipsar otras cuestiones más sutiles pero también de gran calado, y por una vez me voy a salir del tono habitual en este blog con el fin de exponerlas.

Partamos de que las administraciones locales pueden perseguir varios propósitos confesables en una intervención urbanística; a saber, y sin ánimo de ser exhaustivo: recaudar, construir una ciudad más habitable para sus ciudadanos, epatar a propios y extraños con edificios de autor siguiendo fines propagandísticos... propósitos que no tienen por qué ser incompatibles entre sí. Si bien se convendrá en que el segundo de ellos debería predominar notablemente sobre los demás.

En este caso, recurriendo a la cartografía histórica puede entenderse cómo se generó el Hoyo de Esparteros mediante sucesivas "capas" que, a modo de una cebolla, la ciudad fue creando en la edad moderna para defenderse del Guadalmedina, y cuya geometría quedó condicionada por la presencia del Fuerte de San Lorenzo. La necesidad de protegerlo de la erosión fluvial es la causa de la planta en forma triangular de este espacio, como se ve en los planos adjuntos. originariamente un simple muro (fig. 1) al que se fueron adosando edificaciones (fig. 2). Posteriormente, la fortificación desapareció y su solar fue ocupado por el tramo occidental de la Alameda; en esta fase el Hoyo quedaba insólitamente abierto a este espacio (fig. 3). Sin embargo, aquí el urbanismo decimonónico acabaría por acomodarse con suavidad y elegancia a las preexistencias en ese punto de geometría inconfundible, que queda bien asimilado por nuevas edificaciones que envuelven la manzana por el Sur y el oeste (fig. 4). 

Una ciudad legible es una ciudad más habitable, en la que sus habitantes pueden reconocerse; y el proceso antes descrito resulta maravillosamente legible en el actual Hoyo de Esparteros, en donde la larga y estrecha pieza que queda rematado en su extremo por La Mundial evoca con claridad el muro al que se fueron adosando edificaciones, y que en el primero de los planos aparece grafíado de la misma manera que el resto de la muralla de la ciudad.
                            (fig. 1) 1717                        (fig. 2)1791                    (fig. 3) 1813                    (fig. 4) 1898

En este detalle de un grabado de George Vivian del año 1838 se percibe bien ese carácter de esta pieza fronteriza con el río, con edificaciones continuas a modo de barrera que se asoman al cauce. El edificio de La Mundial aún no había sido construido.

Es aquí donde Promociones Braser ha proyectado su hotel de 10 plantas de altura, cuya imagen se muestra más abajo. Sin entrar ahora en la cuestión de la pertinencia o no de la desaparición de las edificaciones que en este lugar existían o todavía existen, y sobre la que ya me he manifestado en otras ocasiones, es razonable preguntarse además qué necesidad había de modificar la traza histórica de este fragmento urbano, y si no sería conveniente mantener la memoria del lugar, su legibilidad, siquiera en la huella de una manzana tan singular.

Basta echar una ojeada a las imágenes adjuntas para obtener la respuesta: el hotel no cabe.
Como el pie de la hermanastra en el zapato de Cenicienta, no cabe. Es demasiado grande. Es DESMESURADAMENTE GRANDE. Obviamente, está en el sitio equivocado. Con el programa de usos que se hubiese establecido de partida, habría sido razonable buscarle otro lugar en que pueda acomodarse semejante mamotreto. Pero no. "Por mis narices que cabe", debió de resonar en algún despacho -si se me permite la licencia de imaginarlo. Con las alineaciones existentes, moldeadas por la Historia como se ha visto, resultan unos solares de buen tamaño, regulares y con doble fachada, magníficos para unas edificaciones de alturas moderadas como las que hay en la zona, pero claramente insuficientes para el desmesurado programa de necesidades establecido. Para respetar la traza existente con esas premisas, saldría una tremenda pantalla longitudinal, por lo que el arquitecto -Moneo- optó por el mal menor: agrupar el volumen edificable en una forma compacta, aunque eso implicase pasar olímpicamente de la forma urbana.
Dicho y hecho.                 
                                             
Véase la perspectiva axonométrica del proyecto exhibida por la promotora: aquí van las 137 habitaciones, "todas exteriores". Una detrás de otra, con su salón de celebraciones y eventos para 200 personas, sus locales comerciales, su spa, piscina, bar y zona de hamacas, etc, etc. 
Ahora sí que cabe. 
El artilugio alienígena que las transporta ha aterrizado en el borde externo del lugar, triturando todo vestigio de la ciudad que allí existía. Eso sí: Miren, miren cómo se pliega en su fachada hacia el Hoyo, en un vano intento de parecer más pequeño. 

La espléndida pieza longitudinal que cerraba el Hoyo por el Oeste, cabalgando sobre la antigua muralla fluvial, ha sido amputada, y queda, ay, reducida a un grotesco muñón que alberga la réplica de La Mundial.
El siguiente episodio, en sus pantallas próximamente.

*Fuentes gráficas. 
Imágenes históricas:  - Archivo Municipal de Málaga. (fig. 1,2,4)
                                      - Biblioteca del Museo Naval de Madrid. (fig. 3)
Imagen del proyecto: página web de Promociones Braser
                                      (www.hotelmoneomalaga.com)

Nota: Debe destacarse la forma selectiva en que la promotora presenta las imágenes del proyecto terminado, mostrando preferentemente el futuro edificio en relación visual con otros volúmenes grandes existentes en la orilla del río.Se evita enseñar a éste en relación con las edificaciones vecinas de 4 plantas, predominantes en el entorno. Como se ve en el dibujo que encabeza estas reflexiones.

Note: Dear non-Spanish readers, I apologize as there is no translation this time due to lack of time for it now.. In the next post I expect to include the English translation as usual.


jueves, 8 de agosto de 2013

Pensión La Mundial

Málaga, pensión La Mundial
A veces, cuando visitamos a un familiar cercano ya entrado en años, nos invade el temor de que tal vez sea la última vez que lo vemos. Otras ocasiones es ese mismo temor el que nos lleva a acudir a su presencia con el propósito de acumular una vivencia más a su lado. Y guardamos para nosotros esos pensamientos con la pueril ilusión de que al no compartirlos con nadie sortearemos lo inexorable.

La partida de Monopoly aún no ha terminado y La Mundial todavía sigue en pie. De repente he sentido la urgencia de dibujarla una vez más, quién sabe si la última. No, quizás sea un miedo absurdo, me he dicho, a fin de cuentas vivo en una ciudad muy antigua que se respeta a sí misma y en la que las actuaciones que puedan alterar su paisaje urbano se desarrollan con un tacto exquisito... ¿o no?

Evidentemente he salido corriendo para comprobar que el lugar no había sido pasto de las máquinas. No, el desaguisado no se ha consumado. Todavía. ¿Será posible evitarlo? Esta petición lo intenta y yo la he firmado. 


Sometimes, while visiting an old, close relative of us, we  fear that it might be the last time we see him alive. Other times it is the same fear that leads us to his or her presence in order to be at least one more time by the side. And we keep those thoughts for us with the childish illusion that not sharing them with anyone we might deceive fate.

I was thinking about this when I suddenly felt the urge to draw this building once again,  perhaps for the last time; is is facing the fate of demolition. I went to the site just to verify that it was standing. Still.