martes, 26 de marzo de 2019

La extrañeza misma



«O te sentías desolado, o impasible de puro agotamiento, como un poeta que ha mantenido una charla con demonios. Y no de miedo o de preocupación, como sucedía antes cuando veíamos un edificio destruido entre diez intactos. Porque por aquel entonces podíamos sentir la pérdida de ese edificio, arrancado de en medio de los vivos, y al mismo tiempo temblar por la vida de los otros. Pero entonces, ¿Cuando no quedaba nada? No era el cadáver de la ciudad, no era un muerto conocido el que nos decía: “Ay, ayer, cuando aún vivía, era tu hogar…” No, no había necesidad de lamentarse por la muerte de nada y de nadie. Lo que nos rodeaba no recordaba en absoluto lo que habíamos perdido. No tenía nada que ver. Era algo distinto, la extrañeza misma, lo imposible por antonomasia»

Hans Erich Nossack, El hundimiento.
Ed. la uña rota, Segovia (2010), p. 56
#RIPLaMundial


martes, 12 de marzo de 2019

La hora crítica de La Mundial


Debo muchas cosas a esta edificación singular, La Mundial, un antiguo palacete (de los Condes de Benahavís) devenido en pensión en su penúltima época y en símbolo de la defensa del patrimonio en la más reciente. Le debo, ante todo, el haber conocido a un grupo de gente extraordinaria implicada en su protección, entusiasta y generosa, luchadora sin otro interés que el ideal de una ciudad mejor que legar a nuestra descendencia. Personas de todos los perfiles e ideologías con las que es improbable que hubiese coincidido de no ser por esta circunstancia, y cuya amistad hoy atesoro.
También le debo a La Mundial mi no planeada trayectoria de columnista en prensa, que comenzó cuando La Opinión de Málaga se interesó por la publicación de un artículo que yo había escrito en este blog, "Moneo en la Mundial". Dicho artículo acabó impreso en ese diario en septiembre de 2013 y le han seguido varios centenares más, tanto en ese periódico como en Diario SUR. Desde entonces me he prometido a mí mismo en varias ocasiones no volver a escribir más sobre La Mundial, por ser cuestión que me ha ocasionado un desgaste personal notable; promesa que, sin embargo, he incumplido otras tantas veces.
El sábado pasado se produjo una nueva concentración ante el sentenciado edificio que los asistentes consideramos como una despedida, concedida como estaba la licencia de demolición por parte de la Gerencia de Urbanismo, y durante la cual hice el dibujo rápido que encabeza estas líneas. Sin embargo, este lunes, un juez suspendía la demolición de forma cautelar atendiendo a una solicitud de la plataforma #SalvemosLaMundial. ¿Qué ocurrirá a partir de ahora? 
A la espera del desenlace, me ha parecido oportuno recopilar los diferentes textos que he escrito al respecto, en los que he tratado de exponer con argumentos serios y honestidad intelectual mi posición ante lo que considero un proyecto que atenta contra el paisaje urbano histórico y el patrimonio edificado de Málaga; los cuales enlazo a continuación.

1) Artículos en este blog:
"Construimos el futuro", 07/03/2013

2) Tribunas de opinión:
"Rafael Moneo en La Mundial", en La Opinión de Málaga, 22/09/2013
"La Mundial a ojos de un arquitecto", en La Opinión de Málaga, 15/03/2014
"Acerca de la yihad del conservacionismo", en Diario SUR, 11/08/2018

3) Columnas de opinión:
"Cinco minutos más", en La Opinión de Málaga, 06/06/2015
"La Mundial y el progreso", en La Opinión de Málaga, 31/10/2015
"Nasrudín y La Mundial", en La Opinión de Málaga, 27/02/2016
"Con cuatro duros", en La Opinión de Málaga, 23/07/2016
"Una nueva acepción de urbanismo", en La Opinión de Málaga, 28/07/2018
"Pues ya no voy a la fiesta", en La Opinión de Málaga, 02/03/2019


(Por cierto, La Mundial también me ha animado a abordar otros estilos de dibujo diferentes a los habituales...)

domingo, 28 de octubre de 2018

15 años de Museo Picasso Málaga

Málaga center 2
Diseño preliminar para el Museo Picasso Málaga (1999). Dibujo: LRP


Este mes de octubre se cumplen 15 años de la inauguración del Museo Picasso Málaga y, tan nostálgico como asombrado ante esa cifra, acudo a mis dibujos de aquella fase de mi carrera profesional durante la cual estuve profundamente implicado en dicho proyecto, en condición de arquitecto colaborador del estudio Cámara / Martín Delgado Arquitectos, sus autores. 
Fueron cuatro años exigentes pero de intenso aprendizaje junto a un equipo deslumbrante; en ellos, las visitas de dirección de obra (presenciando cómo las arqueólogas del Taller de Investigaciones Arqueológicas descubrían un escarabeo egipcio, micropilotando en las catacumbas del palacio de Buenavista en condiciones impensables, reptando en los 'sobraos' sobre las armaduras mudéjares...) fueron tan apasionantes y enriquecedoras como las reuniones periódicas en la Fundación Museo Picasso (que siempre eran en inglés) junto a los arquitectos neoyorquinos de la oficina de Richard Gluckman, coautor del proyecto, y a los ingenieros de Ove Arup, consultores en materia de cimentaciones, estructura e instalaciones. Contábamos, además, con la presencia de expertos internacionales en conservación de arte, rehabilitación, carpintería de lo blanco, etc.; ocasionalmente, también, con la de Bernard y Christine Ruiz-Picasso.
Recuerdo con especial afecto las horas frente al tablero de diseño junto a Isabel Cámara Guezala y Rafael Martín Delgado; en mi memoria, su talla humana no desmerece de su enorme valía como arquitectos, en el aspecto más humanístico que ese término pueda tener.

Design proposal for the service wing, Museo Picasso Málaga
Diseño preliminar para área de servicios del Museo Picasso Málaga, calle Postigo de san Agustín (2000). Dibujo: LRP

La lista de personas que dejaron huella en mí en el estudio o bajo la gran grúa de calle Marquesa de Moya es tan larga que no puedo detallarla aquí, por tentador que me resulte hacerlo. Pero cuando reviso los innumerables cuadernos de notas del proyecto, cada detalle constructivo, cada croquis de obra, cada boceto de diseño me retrotrae a momentos creativos, situaciones complejas, encrucijadas del proyecto y alguna que otra discusión acalorada en la caseta de obra. (Mi reconocimiento igualmente a los grandes profesionales de la constructora Ferrovial, adjudicataria de los trabajos).
Sí que me sorprende hoy la casi total ausencia de fotos de la obra del MPM que tengo entre la documentación de archivo: las cámaras digitales todavía eran una rareza y mi amigo Alfonso Martín, director de ejecución de la obra, era quien llevaba la suya siempre dispuesta. También de él aprendí mucho de lo que hoy sé. Pero en cuanto a dibujos no me puedo quejar, y a ellos deben sumarse los que quedaron en el estudio. En este proyecto, el dibujo a mano fue fundamental en muchos aspectos, al margen de los planos como tales que, obviamente, fueron ejecutados con CAD; a continuación muestro algunos de los innumerables que produje.

Fue un privilegio poder contribuir, siquiera mínimamente, a que este proyecto tan ilusionante fuese una realidad.

Feliz 15º cumpleaños, Museo Picasso Málaga.

Cuadernos de notas y visitas de obra del Museo Picasso Málaga (1999-2003)

Fotos de visitas de obra del Museo Picasso Málaga (2003)

lunes, 4 de septiembre de 2017

Málaga a trazos

Málaga, paseo de los Tilos
Ilustración correspondiente a Elogio del multilingüismo en el paseo de los Tilos, publicado en SUR el 03/09/2017

Desde hace un año vengo ilustrando las contraportadas de los domingos en el diario SUR, en un espacio titulado "Málaga a trazos". En la entrevista que me hizo Regina Sotorrío y que se publicó la víspera de mi primera colaboración ya expuse las líneas que pretendía seguir en mi cita semanal, que no son otras que las que podían encontrarse con anterioridad en las entradas de este blog, el cual subtitulé sin demasiada reflexión en el momento de su creación allá por el año 2009 como «blog heterodoxo de dibujos urbanos». Me siento feliz de poder utilizar mi afición al dibujo como herramienta para explorar la ciudad, recurriendo a los textos como complemento imprescindible de la imagen, y agradecido a SUR y a sus lectores por la calidez con que se ha acogido la novedad.

La inspiración y referencia obvia es la columna de Gabi Camparario en el Seattle Times aunque, en mi caso, soy arquitecto y no periodista, por lo que a la crónica me interesa añadir con frecuencia una cierta visión crítica sobre esta urbe a la que amo y odio al mismo tiempo.

En este enlace pueden consultarse las colaboraciones publicadas por mí en la sección de "Málaga a trazos" hasta la fecha. Sin embargo, me parecía importante que cada dibujo -cada historia- quedase enraizada en el lugar que la inspiró, por lo que urgía geolocalizar cada una de las piezas para tener una mejor visión de conjunto. Y también, por cierto, valorar qué sectores de la ciudad quedaban más o menos cubiertos por mis sucesivas visitas. El resultado es el plano que sigue; espero que se siga llenando de nuevos puntos. Pinchen, pinchen y consúltenlos, si les apetece:

domingo, 19 de marzo de 2017

Una habitación con vistas


(Acerca del manifiesto «Defendamos nuestro horizonte»)
Málaga, vista desde la ensenada hacia 1850. Litografía de Alphonse d’Hastrel (detalle)

No tengo el gusto de conocer al propietario de ningún ático del paseo de la Farola. Ya me gustaría, pues las vistas desde ellos deben de ser magníficas; pero se trata de una mera suposición ya que al ser privados nunca he estado en uno de ellos. Más fácil es certificar la veracidad de esta afirmación del presidente de la autoridad portuaria: «la ciudad tiene una fachada marítima espléndida, una bellísima perspectiva que no se puede apreciar ahora mismo y que desde el hotel sí podrá ser apreciada»; alude, claro está, al rascacielos proyectado en el morro de levante. En realidad cualquier malagueño de cierta edad podría confirmarlo; antes de la prolongación del dique era posible llegar en coche hasta la bocana, pedir una hamburguesa en el puesto ambulante allí situado y disfrutar de esa vista «bellísima». No era demasiado glamuroso, claro está, pero el recuerdo de aquella experiencia persiste décadas después. Ahora hay en ese lugar una estación marítima que imposibilita esa visión.

Con las obras de ampliación del puerto también surgió allí una explanada en la que la ciudad soñó con construir un gran equipamiento público, quizá su auditorio, que recuperase ese mirador. Muchos reconocieron la oportunidad que ese espacio representaba, como por ejemplo Aesdima. ¿Recuerdan la visita fugaz y posterior estampida de Frank Gehry? Pero se alegó en aquel momento que construir en ese sitio no era factible, ¡suponía cimentar en alta mar! Y el acceso planteaba problemas irresolubles, ¡menudos atascos se formarían! Años más tarde parece que un hotel dotado con un casino y salones de aforos multitudinarios no presenta tales inconvenientes. Se trata de una torre cilíndrica de 135 metros de altura con 350 habitaciones que se ha topado con la oposición de un movimiento ciudadano bajo el lema «defendamos nuestro horizonte».

Hay que admitir que es un buen diseño. Al menos todo lo bueno que puede ser un proyecto con esas premisas de partida. El problema es que no se puede depositar en la arquitectura la responsabilidad de enmendar cuestiones previas que le son ajenas y que convierten la ecuación en irresoluble; lo hemos visto antes en Hoyo de Esparteros; el problema es que ciertos aspectos del planeamiento no se planean (valga la redundancia) desde las necesidades de ésta y de sus habitantes sino que se modelan en función de determinados intereses privados. El proyecto responde al lugar con la escala que éste requiere, y el lugar asignado no es el apropiado. Nadie se pone a ver la tele y coloca una garrafa de agua delante de la pantalla, por muy bonito que sea el envase. Existe el precedente del hotel Málaga Palacio: hay un sentimiento bastante unánime de que es un diseño notable de edificio que, sin embargo, sería mejor que no existiese, porque arruina la visión de la catedral. La terraza del Málaga Palacio ofrece unas vistas maravillosas porque es el único punto de la ciudad desde el que no se ve el Málaga Palacio.

Los viajeros del pasado recogían en sus crónicas de su paso por Andalucía los monumentos y vestigios de su esplendor islámico: Granada, Córdoba, Sevilla. De Málaga, en cambio, no solían destacar las creaciones humanas sino su privilegiado emplazamiento, una ciudad con su caserío suspendido entre el mar y las montañas que le sirven de fondo, en el centro de una bahía que describe un suave arco entre las puntas de Torremolinos y el Cantal. Con su puerto en el centro, donde convergen todas las miradas. A algunos de ellos, como a Louisa Tenison, a mediados del XIX les sorprendía la modernidad de sus numerosas industrias y su dinamismo comercial, pero lo que les subyugaba eran los tonos pardos y rojizos que adoptaban las colinas circundantes con los últimos rayos del sol.

Málaga se ha desarrollado desparramándose hacia poniente desde un núcleo primigenio junto a Gibralfaro, monte que es la referencia totémica que la ciudad adopta como símbolo, presente incluso en su escudo. También es el protagonista indiscutible de todas las pinturas, dibujos y grabados que la representan. La imagen de la ciudad respeta esta progresión que va acumulando hitos: catedral, chimeneas, torres de apartamentos; un crescendo que irradia desde las laderas de la Alcazaba en dirección oeste, una imagen hoy maltratada que corre el riesgo de sufrir una estocada en su punto más sensible.

Un paisaje no es un lugar geográfico: se trata de una construcción cultural que permite que un escenario despierte emociones porque el observador posee la sensibilidad o bagaje cultural necesarios para interpretarlo, aunque haya personas que puedan permanecer ajenas al espectáculo que se despliega ante ellos. No son valores que el territorio posea per se sino que están en los ojos del que mira. Para ilustrar el concepto se suele contar una anécdota protagonizada por el militar prusiano Alfred Von Schlieffen, nada menos que el autor del plan de invasión de Francia en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Cuando viajaba en tren junto a un oficial de su estado mayor, éste le señaló la belleza del panorama que se desplegaba ante ellos: el valle del río Pregel bañado por la luz del alba. El viejo general respondió con desdén: «¡Bah! Carece de valor estratégico». En el caso que nos ocupa, quizá no seamos capaces de valorar suficientemente los valores paisajísticos de nuestra ensenada, pero al menos deberíamos calibrar en términos estratégicos el menoscabo severo e irreversible que supondrá el enorme artefacto en el punto más visible de todo el arco costero. Porque, como nos enseñaron los viajeros románticos, el paisaje es un valor estratégico de nuestra franja litoral.

Trescientas cincuenta habitaciones van a disfrutar de una panorámica bellísima. A cambio, seiscientos mil habitantes y muchos más visitantes van a tener que padecer una fea intrusión en su panorama cotidiano. Quizá algún lector pueda permitirse costear una de las futuras suites y disfrutar las vistas. Otros no podremos evitar que la torre nos parezca un dedo corazón haciendo un gesto internacionalmente reconocible, a modo de recordatorio del equipamiento público que pudimos tener en el morro de levante y que se desechó por técnicamente inviable.

(Artículo publicado en La Opinión de Málaga el 19/03/2017. Puede consultarse aquí)

lunes, 5 de diciembre de 2016

Málaga, coreografía portuaria

Presenting my new book...

Durante mi paso por la EGB dibujé flotas enteras de todo tipo de embarcaciones, antiguas y modernas, militares y civiles, grandes y pequeñas, para desesperación de mis sucesivos profesores que, de vez en cuando, me sorprendían en mis furtivas tareas náuticas. Y es que, en lugar de atender en clase, era mucho más gratificante para mí dibujar tajamares, mástiles y chimeneas. La afición no ha decaído con los años, y hace poco coincidí con uno de mis 'profes' de la época que comprobó con estupor que sigo dedicándome a dibujar barquitos igual que antaño.

El puerto de mi ciudad, a diferencia de otros, deja notar con intensidad su presencia en el corazón de la urbe. Los buques están al alcance de la mano y la dársena se encuentra arropada por paseos y edificaciones; la mayoría de sus habitantes alcanza a divisar diariamente las grúas y las superestructuras de las naves por encima de los árboles o a la vuelta de determinadas esquinas. Con estas premisas resultaba irresistible la tentación de reunir en un libro ilustrado la Málaga portuaria que desde niño he explorado tantas veces.

He sido feliz dejándome sorprender por las observaciones realizadas en los muelles. Por ejemplo, por un frágil ciclista que pedaleaba ajeno a la mole de un enorme barco reparando en dique seco que se alzaba junto a él: había que plasmarlo en el cuaderno. Pero la Málaga marítima no se limita al recinto portuario, y no puede entenderse sin lugares como el mercado de Atarazanas o esa nave de los prodigios que es Astilleros Nereo: un tesoro de valor incalculable que esta ciudad tiene la suerte de acoger en su barrio más marinero. 


El libro incluye mucho más: jábegas, gaviotas, cangrejos, la Farola, buques escuela noruegos, submarinos turcos, remolcadores, embarcaciones de salvamento marítimo, etc. También gente de la mar: pescadores, marinos, carpinteros de ribera...

Este sábado 10 de diciembre lo presentaremos en la librería Mapas y Compañía a las 20:00 h. Si tenéis un rato me encantará que me acompañéis. ¡Buena travesía!

'Malaga, chorégraphie portuaire'

64 pages 32 x 21 cm. 
Author: Luis Ruiz Padrón
Publisher: Artisans Voyageurs-Éditeurs
First edition: October 2016
ISBN: 978-2-916271-75-0

More info:
www.artisans-voyageurs.com/malaga.html

martes, 5 de julio de 2016

La materia de la que están hechas las ciudades

Málaga, plaza de la Victoria 10

Ésta es la materia de la que están compuestas las ciudades. Edificios anónimos que se mimetizan en el paisaje urbano. Catedrales y palacios copan las imágenes de las tarjetas postales, pero este tipo de construcciones es la que imprime el carácter al conjunto. Esa es su principal virtud: su sumatorio arma un entorno armonioso que proporciona sin estridencias un telón de fondo a la vida. Ninguna de ellas es imprescindible en realidad, y diríamos que son organismos vivos sometidos a las mismas leyes naturales que el resto: nacen, viven, mueren. Llegado el momento, una ciudad sana reemplazará la osamenta por una nueva edificación que sustituya a la finada. El equilibrio se rompe si este ciclo deja de regirse por las leyes de crecimiento y decadencia de la materia e intervienen procesos infecciosos que se convierten en epidemias que exterminan a gran parte de los individuos.

Como todo organismo vivo, el que acompaña estas líneas palpita y respira. Al declinar el sol abre todas sus ventanas para que la brisa vespertina ayude a disipar el calor acumulado. Y es en ese momento cuando la casa alcanza su plenitud: el portón de madera resuena cuando uno de los moradores lo traspasa. Hoy es lunes, el día de descanso del asador de pollos que ocupa los bajos, pero aun así la animación no decae. La vecina del primero se asoma para colgar la toalla en el balcón tras volver de la playa. El del segundo sale a fumar un pitillo. El clímax se produce en la azotea: una animada conversación y risas en lo que se adivina un grupo numeroso de personas. Los omnipresentes vencejos evolucionan sobre sus cabezas. Es verano en la ciudad.

lunes, 27 de junio de 2016

Jornada electoral: pendientes del resultado

Málaga, calle Herrería del Rey

Ejercer el derecho al voto a última hora invita a sentarse a continuación a tomar algo en una terraza. La tarde va cayendo sobre unas calles semidesiertas; un tedio extraño se extiende, animado sólo por las piruetas de los vencejos. Lo achaco a que mis conciudadanos estarán pendientes del escrutinio electoral.
A la hora de volver a casa, paso frente a varios bares y cafeterías: todos sintonizan en sus televisores la misma cadena, y los parroquianos miran a la pantalla, atentos al resultado.

De un partido de fútbol.

Vivo en un país muy raro.

sábado, 7 de mayo de 2016

Florian Afflerbach: in memoriam

The death of Florian Afflerbach in a traffic accident has been a devastating new for all the Urban Sketcher community, especially for those of us that met him in person and considered him a good friend. We had the chance to meet him again in Málaga just few days ago and attend his superb workshop 'Car portraits'. After these past days of conversations with him, and still shocked by the sad news, I feel the need to write this post as a tribute to his memory and the extensive legacy he leaves behind.

Florian sketching at the Nasrid fortress of Málaga, May 2016. Photo by Javier Rico.


It was back in 2009. I was doing some reseach in the internet, looking for images on the subject 'Architectural drawing' while preparing a lecture for the University. Then I suddenly jumped into a whole new world when I found a collection of splendid drawings by Gérard Michel and Florian Afflerbach that were on flickr. The discovery was the gate for me into Urban Sketchers and since then we have exchanged lots of comments and thoughts online about drawing and architecture.

Some of our fellow urban sketchers often make friendly jokes about architect's sketches, our obsession on perspective and proportions and the risk of producing well constructed but soulless images. Of course this is not the case of Flaf's drawings, which are not only perfectly built and of the highest elegance and precission but also have a very distinctive style that make them unique, bright and lively. I remember the first time I saw his original sketchbook; I had expected his drawings to be bigger in size and then I found these beautiful jewels so carefully executed and of outstanding perfection that I admire much.

This was in Lisbon, at the Urban Sketchers Symposium. We met afterwars in Barcelona, and later at Liège. We talked during all these oportunities and I started to consider him as a good friend. And there would be a fourth time. When preparing this year's sketching meeting  'Malagráfica, sketching point' at my city, I was looking forward to bring Florian to Málaga for a workshop on vintage cars at the Museo Automovilístico, and my colleagues Patrizia Torres and Javier Rico also loved the idea. Needless to say that Florian also loved it, and I was really excited to see him at my hometown.

'Car portraits', design by Florian

I dared to suggest him that perhaps he could give us a chat on his work and life before the workshop, to what he kindly agreed. I am now so grateful that he did, and what he told us becomes now deeply touching, as he lost his life just four days afterwards. I had the chance to translate his words to the participants into Spanish; he spoke about his childhood, when his love for cars was rooted, and explained that 'Flaf' is an imaginary car brand he invented when he was a kid. He showed us his drawings from that time, and later he explained us about his studies on Architecture and his projetcs of the past and the present. He proudly called himself 'the car guy', a nickname someone put him that he loved. He was becoming more and more interested in drawing old vehicles, preferably on the street rather than at a museum.



After that he led a masterful workshop, 'Car portraits'. Everyone was absolutely delighted by his kind explanations and comments -always accompanied with a smile- and he told how happy he was with the results. He even prepared a beautiful booklet for every participant that has become the most precious treasure to each of us now. (At this point it must be said, something that is obvious to those that met him: he was a very gifted man, but above all he was an outstanding person).

And of course he drew all the time. His last posts on the internet will remain as a remembrance of his workshop and visit.

Florian conducting his workshop 'Car portraits' at Museo Automovilístico de Málaga, May 2016. Photo by Javier Rico.

I enjoyed our conversations on subjects that we as architects love, to the astonishment of the rest: cross-sections of cathedrals or horizontal thrust of vaults (illustrated by rough sketches on napkins) but we also cheered with beer and the sweet wine of my city, together with our respective partners. It is incredible this all happened less than a week ago; now these bittersweet memories will remain in my mind for ever.

About a year ago he suggested a drawing exchange between us. He asked for a ship sketch, and of course I got a car one in return as I desired. Since then, a VW Beetle hangs on the wall of my living room and reminds me of Flaf every day. 

Sit tibi terra levis, my friend.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El espejismo del progreso

Allegory of shipping, City Hall of Málaga 

 «Aquí se conoció el esplendor y casi la gloria. Los comerciantes, presuntamente refinados, desafiaron a la Barcelona industrial y laboriosa. Ellos y sus obreros rebeldes se atrevieron a soñar con convertirse en el principal punto fabril del Mediterráneo español. Y juntos, inevitablemente hermanados -como siameses con instintos de Caín-, intentaron abordar la modernidad, estar en los puestos de vanguardia de una nueva era que ya se vislumbraba. tuvieron un pie en el estribo. pero finalmente vieron, entre el desastre y la pólvora, cómo ese tren se alejaba.» (Antonio Soler, Málaga, paraíso perdido)

Hubo un tiempo en que Málaga enfiló con decisión el camino del progreso. Hace 150 años, los visitantes anglosajones veían más parecido entre Málaga y Glasgow o Liverpool que entre Málaga y otras capitales andaluzas, a la vista de las chimeneas humeantes de las industrias metalúrgicas y textiles que flanqueaban la ciudad en todas direcciones. En tal sociedad, que esos mismos viajeros definieron como la más abierta y tolerante del país, nació el genio de la modernidad, Picasso, y estudios recientes reivindican el papel que ese ambiente tuvo en su formación. Sin embargo, y como bien describe Soler, el sueño resultó ser un espejismo, pero de la ilusión quedan testimonios abundantes en las creaciones de la época. La Casa Consistorial es uno de ellas. Aunque se construyó cuando el sueño se desvanecía, los anhelos quedaron plasmados en sus muros: las delicadas musas del Parnaso sostienen aquí locomotoras de vapor, navíos mercantes y engranajes industriales.
Málaga, City Hall

No hay lugar en el pomposo edificio para representaciones religiosas o hazañas bélicas; en todo caso, la corporación se sigue reuniendo en la actualidad bajo un fresco en el que se representa una escena revolucionaria con el lema "la primera en el peligro de la Libertad". Toda una declaración de intenciones.


Málaga, City Hall
Por otro lado, la flora subtropical del Paseo del Parque proporciona un marco espléndido al ayuntamiento, y es testimonio del carácter de aquella ciudad decimonónica a cuyo puerto arribaban cargueros procedentes de todo el globo, y en cuyas bodegas viajaban semillas de especies exóticas que en la actualidad se han convertido en ejemplares notables.

Málaga, City Hall
(Las imágenes que acompañan estas líneas están incluidas en el libro La Casa Consistorial de Málaga, retrato de un edificio, que recoge mis impresiones dibujadas en vivo de la arquitectura, detalles y actividad diaria del ayuntamiento a lo largo de varias semanas de la primavera de 2015.)

  Presenting my new book...

La Casa Consistorial de Málaga. retrato de un edificio

48 páginas 19,5x19,5 cm. 
Autor: Luis Ruiz Padrón
Prólogo: Alfonso Vázquez
Editorial: Loving books
1ª edición: mayo 2015
ISBN: 978-84-940672-4-2
DL: MA-750-2015

Más info:
info@lovingbooks.es

domingo, 29 de junio de 2014

La última arboleda

Málaga, Paseo de los Curas Pero ¿quién no se asombrará, con razón, de que se haya hecho venir desde tierras extranjeras un árbol solamente por su sombra? 
Me refiero al plátano (...) Plinio el Viejo (23-79 d. C), Historia Natural, libro XVI

Pasear bajo la bóveda formada por las copas de unos viejos árboles puede ser una experiencia tan intensa como recorrer la nave de una catedral. El ámbito creado por la secuencia de sus troncos y la luz tamizada por diversas tonalidades de verde a través de su dosel es sumamente gratificante desde el punto de vista sensorial. 

Existe en algunos representantes de mi profesión un cierto deslumbramiento por los catálogos de materiales, que en lo tocante a la jardinería pública se traduce en farolas fastuosas, deslumbrantes chapas metálicas, sofisticados bancos de diseño... sí, hay diversas citas de arquitectos célebres que dicen que dios está en los detalles. Pero muchas veces los árboles no nos dejan ver el bosque. ¿Habrá que recordarlo? salvo que uno sea un monje zen, la vegetación es el principal ingrediente para diseñar espacios ajardinados. Los árboles proporcionan frescor disminuyendo la temperatura ambiental, fijan la contaminación y tienen efectos beneficiosos sobre nuestro ánimo, especialmente si se combinan adecuadamente con otros estratos vegetales. ¡Ah! y con ellos se pueden definir espacios soberbios.  No son un elemento decorativo más que se salpica aquí y allá por la superficie disponible: son el elemento principal con el que caracterizar un recinto, estableciendo un orden tridimensional donde antes solamente había vacío informe. 
Espacios que, por cierto, pueden ser de una modernidad incuestionable, como nos enseñaron hace ya muchas décadas tipos como Roberto Burle-Marx. Para ser moderno no hay que ser antipático.

Pero pasear en mi ciudad bajo una vieja arboleda equivale a temer por su futuro. Son ya demasiados los arboricidios que registran las crónicas como para bajar la guardia. Porque parece existir un pacto para que los árboles de las aceras malagueñas no crezcan mucho más allá de un par de décadas; y hay que admitir que en esto la administración no está sola. En nuestra cultura está arraigado el sentimiento de que lo público no es de nadie -a diferencia de otros lugares, en los que lo público es de todos- y en nuestra calle todos queremos árboles, excepto frente a nuestra ventana. Y que éstos no sean sometidos regularmente a podas extremas es interpretado como dejadez por parte del ayuntamiento.

Además, hay que añadir que el plátano de sombra, sin duda la mejor elección para sombrear el asfalto, ha sido sentenciado: aquí, cada vez que un ejemplar es arrancado, se le sustituye por un almez. No faltarán informes que cuestionen su salud o idoneidad (lo que no es de sorprender tras ser cuidados a base de serruchazos extemporáneos y desproporcionados) pero hagan ustedes mismos el experimento: paseen bajo una arboleda consolidada de plátanos. Háganlo después bajo una alineación de ficus, otra de jacarandas y otra de naranjitos; les ruego que compartan aquí después su experiencia en forma de comentario bajo estas líneas. 

Y, en este sentido, varios milenios de experiencia avalan la elección: no hay otro árbol mejor que el plátano de sombra para crear un paseo arbolado. La especie humana ha ido rodeándose desde la antigüedad remota de acompañantes de otras especies, animales y vegetales, para diversos propósitos: alimentarse, cuidar el ganado, cazar... y proporcionarse sombra. Persas, griegos, romanos, monarcas absolutos o reyes ilustrados no pueden estar todos equivocados. Desde la antigüedad, el plátano de sombra es nuestro mejor amigo: frescor en verano, poesía en otoño, calidez en invierno, promesas en primavera. Troncos esculturales de bellas tonalidades y copas airosas. Si se las deja crecer en razonable libertad, claro.

Paseos arbolados como el que encabeza estas líneas. Nuestra mejor arboleda, nuestra última arboleda. Amenazada por soterramientos, proyectos de infraestructuras varios e informes especializados de tráfico o de parques y jardines; y casi convertida en autopista urbana. Un verdadero oasis un domingo temprano, cuando no haya tráfico rodado. 

Concluyamos, pues, entonando el cántico junto a Jerjes I, Gran Rey de Persia, que a la sombra de un gran plátano exclama "no hay sombra de vegetal alguno tan querida, amable y suave"; pensamiento recogido por Heródoto y que posteriormente narraría musicalmente Haendel en su ópera Serse:

Frondi tenere e belle / del mio platano amato / per voi risplenda il fato.
Tuoni, lampi, e procelle / non v'oltraggino mai la cara pace, / né giunga a profanarvi austro rapace.

Ombra mai fu / di vegetabile, 
cara ed amabile, / soave più.



Barcelona, Las Ramblas

jueves, 13 de marzo de 2014

La Mundial, a ojos de un arquitecto

Pensión La Mundial

Las ciudades son reflejo de las sociedades que las producen.
Hay ciudades que muestran como señas de identidad palacios aristocráticos de ocultos y suntuosos patios, arquitecturas vernáculas y pintorescas o iglesias barrocas de recargada decoración.

No es que en Málaga no tengamos algo de todo eso (tenemos, por ejemplo, una de las más espaciosas y luminosas catedrales españolas) pero quizá nuestros mayores logros, aquéllos en los que con mayor orgullo nos reconocemos, están relacionados con una noción del espacio público que nos acerca mucho a Europa. De igual manera, nuestros principales monumentos urbanos no son estatuas ecuestres o efigies regias, sino imágenes de industriales o conmemoraciones de caídos por la libertad. Que cada cual juzgue para sí si esto es bueno o malo –yo desde luego tengo clara la respuesta-, pero esto es lo que somos. O lo que soñamos ser en un momento señalado de nuestra dilatada historia.

Gran parte de lo que hoy percibimos como nuestra identidad se corresponde con el coraje de unos visionarios que soñaron una ciudad nueva y la modelaron de acuerdo a este ideal, con el respaldo de una incipiente industrialización luego truncada, que vio surgir en nuestro suelo los primeros altos hornos españoles.

La ciudad burguesa del siglo XIX produjo unos espacios de proporciones equilibradas y delimitados por fachadas igualmente armoniosas; en ellas primaba un sentido del orden, animado por sutiles variaciones, que hacía que la ciudad pudiese leerse como una única partitura. Y en esta gran pieza musical, incluso las residencias de los personajes más notables se plegaban a este orden, renunciando a gestos de protagonismo ornamentales. Por eso las fachadas de palacios de familias como los Larios se integraban perfectamente en la escena sin destacar apenas. La calidad de cada una de las piezas es alta, pero el “efecto grupo” es lo que confiere al conjunto un valor sorprendente.

Málaga, Plaza del Carbón

El palacete de los Condes de Benahavís tampoco incumplía esta premisa. Voces más autorizadas que yo han investigado y justificado perfectamente desde el campo de la historia el valor de este edificio, hoy más conocido como “La Mundial”.

Ahora me gustaría exponer, como arquitecto, porqué La Mundial es tan buen edificio.

La Mundial contiene elementos que son estupendas piezas de artesanía, como los herrajes, los cierros o la decoración interior; este hecho le confiere un incuestionable valor añadido, pero no lo convierte automáticamente en un buen edificio. Lo que lo convierte en una excelente muestra de buena arquitectura es la manera admirable en que se ubica en un lugar y un  tiempo determinados. Es un edificio pensado de forma inequívoca para ese emplazamiento y para ningún otro.

Como se dice más arriba, al contrario de las construcciones de los nuevos ricos, el edificio se inserta discretamente en la trama urbana, mostrando una cara sobria y una composición de huecos similar a las de las construcciones circundantes. Sin embargo, siendo tan buen arquitecto, Eduardo Strachan -su proyectista- reconoce sin dudar la singularidad del solar que le es encomendado y, sin estridencias pero con maestría, resuelve el remate de la pieza del Hoyo de Esparteros. Su tipología constituye una verdadera rareza en el parcelario por razones de morfogénesis urbana, como ya expuse en otra ocasión. Y Strachan atiende a la doble circunstancia de ser remate de una larga “península” y de, por otra parte, estar abierta a la plaza por el lado de levante y orientada  a una calle secundaria –el pasillo de Atocha- por poniente.

Del fuerte sentido direccional que le imprime la longitudinalidad de la pieza resulta una forma casi náutica, a modo de proa, conformada por esa doble curvatura en las esquinas tan característica de la arquitectura malagueña de la época, y el ático retranqueado componiendo con su azotea una especie de puente de mando rematado por balaustres. Casi un barco a punto de partir.

Pero la aparente simetría es inexistente en la planta. El formalismo antes descrito se acomoda ahora a las claves sugeridas por el lugar: con un acusado sentido de la teatralidad, las dependencias más importantes se abren al Hoyo de Esparteros, mientras que los espacios de servicio y la escalera se desplazan a la trasera, al pasillo de Atocha. En el primer caso, huecos regulares y balcones volados, una fachada representativa; en el segundo, huecos más pequeños, heterogéneos y diseñados de acuerdo a la función de la habitación a la que dan luz y vistas.

Y los cierros. El gesto más sorprendente de todos. Asomando a los moradores en visión de abanico tanto al Hoyo como a la Alameda, a través de Calle Ordóñez; pero evitando mirar al entorno menos noble, aunque la composición resultante evidencie esa asimetría.

Porque, como dijo Frank Lloyd Wright, Buildings, too, are children of Earth and Sun.

En su día argumenté porqué me parece tan desafortunada la intervención proyectada por la promotora Braser en Hoyo de Esparteros. Intervención que implica la demolición de La Mundial y la construcción de una réplica en otro lugar del entorno, en un lamentable ejercicio de copy-paste que no solamente desvirtuará su materialidad constructiva al reproducirlo con técnicas actuales sino que convertirán en incomprensibles las sutiles claves con las que Strachan hilvanó su proyecto, empapándose del genio del lugar. La Mundial tiene sentido solamente en su emplazamiento actual, para el que fue pensada, y su reconstrucción en otro lugar es un absurdo desde el punto de vista arquitectónico. La fachada representativa que Strachan proyectó como tribuna quedará ahora arrinconada, y la trasera ganará un imprevisto protagonismo desde las orillas del Guadalmedina. Y el airoso navío a punto de hacerse a la mar se convertirá en un pequeño Titanic a punto de colisionar con un enorme iceberg.

Se trata en definitiva en un gesto de cara a la galería de falsa protección del patrimonio.

Antes definí a la Málaga decimonónica como un proyecto de ciudad europea y moderna que quedó inconcluso. Claro que hablo de hace siglo y medio. Después vinieron los bloques de la Malagueta y el Málaga Palacio. Quizás sería bueno definir a cuál de esas dos facetas de lo que fuimos -somos- queremos parecernos.

Málaga, Calle Larios

jueves, 27 de febrero de 2014

Los trazos de la canción / The songlines

Málaga, iglesia de San Lázaro

En el libro del mismo título, el siempre fascinante Bruce Chatwin explicaba, por boca del explorador Arkadi Volchov, que “al desplazarse por el país cada antepasado totémico había esparcido una huella de palabras y notas musicales a lo largo de la sucesión de sus pisadas, y cómo estos rastros de Ensueño estaban impresos sobre la tierra como «medios» de comunicación entre las tribus más distantes”. Con estas palabras aludía a la ancestral forma de orientarse de los aborígenes australianos por el territorio de sus predecesores; más que por hitos físicos, era a partir de rituales, canciones asociadas a éstos, como podían identificar el terreno por el que se transita y sentirlo como propio.

Con excesiva frecuencia reducimos el patrimonio a su cara más visible: el edificado. Sin embargo, hay otros rasgos menos evidentes que dan coherencia a la ciudad como hecho complejo, y que pueden persistir incluso a pesar de la desaparición de las arquitecturas que proporcionan un escenario a la vida urbana.

Por otro lado, también el centro histórico de Málaga es demasiadas veces confundido con una de sus partes, la correspondiente a su recinto amurallado, olvidando arrabales históricos como el de la Victoria. 

La Victoria es un arrabal que aún genera un fuerte sentimiento de pertenencia entre sus habitantes. En buena medida es el último de la ciudad en el que esto es posible, tras el exterminio programado e irreversible al que han sido sometidos otros barrios igualmente pertenecientes a la ciudad histórica como La Trinidad o El Perchel. La Victoria nos proporciona a los que vivimos en él todas las ventajas de la centralidad pero sin las servidumbres impuestas por la ciudad franquiciada-parque temático en que se ha convertido la mayor parte de la porción intramuros del centro histórico.

Como el resto de Málaga, ha sufrido los embates de la especulación y ha visto desaparecer un porcentaje muy elevado de su arquitectura anterior al siglo XX. Pero en este caso, el urbicidio al que ha sido sometido nuestra ciudad –y que aún no ha cesado- no ha conseguido acabar con la cohesión de una población variopinta y arraigada.

Y uno de los rasgos unificadores de esa población heterogénea es algo tan inmaterial como el tránsito umbilical a través de ese recorrido ancestral, materializado en los recorridos diarios de sus vecinos que invariablemente coincidimos a lo largo del trayecto, dada la casi inexistencia de otro recorrido alternativo al centro debido a razones topográficas.

Recorrido también ritual cuya importancia la ciudad reconoce también en las festividades populares, únicos momentos en los que los victorianos podemos verdaderamente gozar de la calle de la Victoria, despejada de vehículos, como punto de encuentro. Sí, porque el resto del tiempo es más un lugar de cruce que de encuentro, dado lo inhóspito del lugar en su configuración actual, convertido en un grosero tubo digestivo en el que toparse con los conocidos sin casi posibilidad de detenerse para no entorpecer el paso de las demás personas, dada la estrechez de la acera. Y es que muchos comenzamos a preferir el tortuoso camino en zig-zag a través de Lagunillas, más largo pero menos agobiante.

Es posible que algunos entiendan estos antecedentes como sentimentalismo caduco y sin aplicación práctica. Pues bien, una calle de la Victoria más amable, en el que el tráfico rodado no fuese el dueño sino la excepción, que propiciase la convivencia y el disfrute, no solamente proporcionaría la dignidad necesaria a uno de las rutas de mayor relevancia histórica de Málaga desde tiempos remotos (relevancia que aún se puede adivinar en una serie de hitos existentes en el recorrido, como la capilla del Agua o la iglesia de San Lázaro, y su culminación en el santuario de la patrona) sino que recordaría y subrayaría su pertenencia al centro histórico, ya que no al intramuros medieval. Además, la posibilidad de que la vida se remanse en los márgenes de esa vía, que en la actualidad escupe hacia sus extremos a los que por ella transitan, sin duda contagiaría de ese fluido vital a uno de los espacios de más amenazada supervivencia de la ciudad, ayudando a su revitalización: Lagunillas.

Dejémonos sorprender por lo que la muchas veces centenaria Victoria tiene que ofrecernos: el olor a azahar en primavera,  el chillido de los vencejos, las voces conocidas de nuestros vecinos al volver del trabajo a pie y dejemos que la vida vaya apropiándose de ella de nuevo, en lugar de verla pasar.

Como afirmaba el Arkadi de la novela de Chatwin:
-        - En otras palabras, ¿«existir» es «ser percibido»?
- Sí.

Adenda: El socavón. En muchos casos, actuaciones de este tipo están sujetas a especulaciones de urbanismo-ficción del tipo "qué ocurriría si..."; en este caso, el experimento ya se ha hecho con carácter improvisado por razones de fuerza mayor, y no parece que a la vista de los resultados el planteamiento sea disparatado.





sábado, 1 de febrero de 2014

Viviendas sin vida

Málaga, viviendas sin vida

Málaga, viviendas sin vida

Todas las ciudades tienen una "cara bonita" que las autoridades locales exhiben con complacencia como muestra de su buena gestión. Pero siempre hay otra cara oculta que no sale en la prensa, ni siquiera en las páginas de sucesos, pues ya casi no hay nada que contar sobre ella. Es esa otra ciudad que muere con lentitud ante la indiferencia de quienes deberían protegerla y el jolgorio de quienes la consideran un estorbo. Ni siquiera alberga ya dramas humanos entre sus maltrechos muros, pues hace tiempo que sus últimos habitantes se fueron. Sin embargo aún ofrece imágenes de una rara e inquietante belleza...

El pasado mes de diciembre nos propusimos desde Urban Sketchers Málaga realizar un recorrido por las entrañas de esa ciudad olvidada, siguiendo una iniciativa de Hospital Cromático. Lo hicimos con la urgencia que da el saber que muchas de las escenas retratadas ya no existirán en un futuro cercano y el anhelo de retener algo de la memoria de esos lugares en nuestros cuadernos. 

Se clausura ahora la exposición que desde el 21 de diciembre puede visitarse La Invisible sobre este asunto, y en la cual se han mostrado nuestros dibujos junto con los de creadores de diversas disciplinas. Yo he contribuido con las imágenes que encabezan estas líneas.

No dejéis de ver este vídeo realizado por los organizadores; contiene imágenes de nuestra ruta de las viviendas sin vida y de la inauguración de la exposición. A ritmo de verdiales, la música ancestral que con autenticidad telúrica señala en Málaga el solsticio invernal, año tras año. 


Every city has a beautiful side that politicians like to show in advertising campaigns promoting their management of urban policies. But there is usually a darker side that is not seen in tourists information offices, a painfully dying side that is bound to disappear soon, only inhabited by cats now that their dwellers have moved to a different place. And yet it shows a disturbing beauty... Málaga is no exception to this.

This decaying urban parts, incredibly located in the core of the city, are forgotten by nearly everyone, but not all. An exhibition called "Viviendas sin vida" (dwellings without life) is presently held, trying to put a spotlight on them and keep a record before it is too late. Among other collectives, like photographers or video artists, our local Urban Sketchers Málaga team was invited to take part in the event, so we planned a route that took place last december. I drew an accordion sketchbook on that occasion, you can scroll through its pages above. 

Do not miss this video on youtube shooted by the organizers of the exhibition. There you can find some photos from our sketching tour and from the vernissage; the music belongs to the ancient folklore from Málaga and was played live at the show.

jueves, 23 de enero de 2014

About my drawing tools / Sobre mis útiles de dibujo

I have been recently featured at Parkablogs. You have surely heard about it; Parkablogs is an influential, interesting and fairly comprehensive blog about art and illustration. I was honoured to be interviewed by Teoh Yi Chie about my sketching tools, but also about my way of seeing things while sketching. It was a big pleasure to answer to his questions. 

You can read the whole interview in the following link:
http://www.parkablogs.com/content/art-tools-of-luis-ruiz


Me han dedicado una entrada en Parkablogs, un popular sitio de internet dedicado principalmente a la ilustración. He tenido ocasión de ser entrevistado por su autor, Teoh Yi Chie, sobre mis útiles de dibujo y sobre mi forma de enfocar el dibujo urbano; ha sido un placer responder a sus preguntas.

Podéis leer la entrevista completa (en inglés) en este enlace:

jueves, 21 de noviembre de 2013

Paradise Lost

Barcelona, Sagrada Familia

Las primeras líneas van surgiendo sobre el papel a duras penas. Dibujando de pie junto a un semáforo -mala elección- cuando está en rojo para los peatones las hordas de turistas van asomándose al pasar a las páginas del cuaderno. Sin embargo, según avanza el tiempo y los trazos van haciéndose más densos, la multitud va difuminándose en la mirada y, en cambio, la catedral va adquiriendo una corporeidad heroica.

Al rato ya no resultan perceptibles los grupos de visitantes, ni siquiera el denso tráfico resulta audible, y el juego volumétrico de torres y pináculos adquiere la rítmica coherencia de una partitura clásica, para acabar desgranándose en una espiral de formas orgánicas que representan una secuencia de escenas cuyas claves el hombre actual ya no puede descifrar, pues ha perdido las referencias culturales para interpretarlas.

En ese momento surge la pregunta: ¿Qué pasó? La insoportable banalidad de la arquitectura del consumo actual palidece frente a la densidad intelectual que condensa una creación como la Sagrada Familia: en ella se conjugan de forma admirable y revolucionaria espacios y volúmenes, la piedra y el aire, la milenaria tradición occidental de constructores de catedrales con las singularidades de la cultura catalana y la genialidad de un maestro, y una arrolladora libertad formal se embrida con una estricta lógica matemática. ¿En qué momento exacto perdimos todo esto? 

La Sagrada Familia es el testimonio de una edad en que nos creíamos ser mejores de lo que realmente somos, supongo. Verdún, Auschwitz e Hiroshima se interponen ahora entre ella y nosotros, y de repente somos conscientes de nuestra irremediable soledad. Aquella época distaba de ser un edén, y en ella las injusticias eran flagrantes, sin embargo la humanidad aún poseía una cándida confianza en el progreso, trufada de falsas certidumbres. Pero, ¿Acaso no era la capacidad de crear obras como ésta la que nos hacía mejores?
Aquí se construye una catedral...


At first, a few lines hardly come out of the paper. Standing next to a street light -bad choice!- amounts of tourists look into the sketchbook as they pass by. However, as time goes on and the lines become more dense, the crowd becomes less noticeable and the cathedral is assuming an heroic corporeality .

After a while visitor groups are no longer perceptible, even the heavy traffic is not noticed, and the volumetric play of towers and pinnacles acquires the rhythmic consistency of a score, to finish unraveling into a spiral of organic shapes that represent a sequence of scenes whose keys a man of our time can not decipher.

At a point the question arises : What happened? The unbearable banality of the architecture of our age pales in front of the intellectual density that condenses a creation such as the Sagrada Familia: it combines in an admirable and revolutionary manner spaces and volumes, air and stone, the ancient western tradition of  cathedral builders with the singularities of Catalan culture and the genius of a master, and a sweeping formal freedom is clamped with a strict mathematical logic. In which exact moment did we lose all this?

La Sagrada Familia is the testimony of an age when we thought we were better than we really are, I guess. Verdun, Auschwitz and Hiroshima stand in between it and us, and now we are aware of our irremediable loneliness. That time was far from being a paradise , and in it there were flagrant injustices, and yet humanity still had a naive belief in progress, riddled with false certainties . But was not it the ability to create works like this that made ​​us better ? 
Here, a cathedral is being built...

miércoles, 21 de agosto de 2013

Moneo en La Mundial

Málaga, Pasillo de Atocha
"La hermana mayor se llevó el zapatito a su habitación para probárselo. No pudo meter su gran dedo gordo en él, ya que el zapato era muy chico para ella. Entonces la madre le dio un cuchillo y le dijo:
- Córtate el dedo gordo. Cuando seas reina ya no tendrás que caminar.
La chica se cortó el dedo gordo, metió su pie y se aguantó el dolor." - Hermanos Grimm (Cenicienta, 1812)  

Acto tras acto, la trama se acerca a su desenlace. La Mundial sigue en pie, y se ha convertido en un símbolo de resistencia  contra una forma de planificar la ciudad a espalda de los intereses de sus ciudadanos. Pero centrar el debate exclusivamente sobre su permanencia puede, sin embargo, eclipsar otras cuestiones más sutiles pero también de gran calado, y por una vez me voy a salir del tono habitual en este blog con el fin de exponerlas.

Partamos de que las administraciones locales pueden perseguir varios propósitos confesables en una intervención urbanística; a saber, y sin ánimo de ser exhaustivo: recaudar, construir una ciudad más habitable para sus ciudadanos, epatar a propios y extraños con edificios de autor siguiendo fines propagandísticos... propósitos que no tienen por qué ser incompatibles entre sí. Si bien se convendrá en que el segundo de ellos debería predominar notablemente sobre los demás.

En este caso, recurriendo a la cartografía histórica puede entenderse cómo se generó el Hoyo de Esparteros mediante sucesivas "capas" que, a modo de una cebolla, la ciudad fue creando en la edad moderna para defenderse del Guadalmedina, y cuya geometría quedó condicionada por la presencia del Fuerte de San Lorenzo. La necesidad de protegerlo de la erosión fluvial es la causa de la planta en forma triangular de este espacio, como se ve en los planos adjuntos. originariamente un simple muro (fig. 1) al que se fueron adosando edificaciones (fig. 2). Posteriormente, la fortificación desapareció y su solar fue ocupado por el tramo occidental de la Alameda; en esta fase el Hoyo quedaba insólitamente abierto a este espacio (fig. 3). Sin embargo, aquí el urbanismo decimonónico acabaría por acomodarse con suavidad y elegancia a las preexistencias en ese punto de geometría inconfundible, que queda bien asimilado por nuevas edificaciones que envuelven la manzana por el Sur y el oeste (fig. 4). 

Una ciudad legible es una ciudad más habitable, en la que sus habitantes pueden reconocerse; y el proceso antes descrito resulta maravillosamente legible en el actual Hoyo de Esparteros, en donde la larga y estrecha pieza que queda rematado en su extremo por La Mundial evoca con claridad el muro al que se fueron adosando edificaciones, y que en el primero de los planos aparece grafíado de la misma manera que el resto de la muralla de la ciudad.
                            (fig. 1) 1717                        (fig. 2)1791                    (fig. 3) 1813                    (fig. 4) 1898

En este detalle de un grabado de George Vivian del año 1838 se percibe bien ese carácter de esta pieza fronteriza con el río, con edificaciones continuas a modo de barrera que se asoman al cauce. El edificio de La Mundial aún no había sido construido.

Es aquí donde Promociones Braser ha proyectado su hotel de 10 plantas de altura, cuya imagen se muestra más abajo. Sin entrar ahora en la cuestión de la pertinencia o no de la desaparición de las edificaciones que en este lugar existían o todavía existen, y sobre la que ya me he manifestado en otras ocasiones, es razonable preguntarse además qué necesidad había de modificar la traza histórica de este fragmento urbano, y si no sería conveniente mantener la memoria del lugar, su legibilidad, siquiera en la huella de una manzana tan singular.

Basta echar una ojeada a las imágenes adjuntas para obtener la respuesta: el hotel no cabe.
Como el pie de la hermanastra en el zapato de Cenicienta, no cabe. Es demasiado grande. Es DESMESURADAMENTE GRANDE. Obviamente, está en el sitio equivocado. Con el programa de usos que se hubiese establecido de partida, habría sido razonable buscarle otro lugar en que pueda acomodarse semejante mamotreto. Pero no. "Por mis narices que cabe", debió de resonar en algún despacho -si se me permite la licencia de imaginarlo. Con las alineaciones existentes, moldeadas por la Historia como se ha visto, resultan unos solares de buen tamaño, regulares y con doble fachada, magníficos para unas edificaciones de alturas moderadas como las que hay en la zona, pero claramente insuficientes para el desmesurado programa de necesidades establecido. Para respetar la traza existente con esas premisas, saldría una tremenda pantalla longitudinal, por lo que el arquitecto -Moneo- optó por el mal menor: agrupar el volumen edificable en una forma compacta, aunque eso implicase pasar olímpicamente de la forma urbana.
Dicho y hecho.                 
                                             
Véase la perspectiva axonométrica del proyecto exhibida por la promotora: aquí van las 137 habitaciones, "todas exteriores". Una detrás de otra, con su salón de celebraciones y eventos para 200 personas, sus locales comerciales, su spa, piscina, bar y zona de hamacas, etc, etc. 
Ahora sí que cabe. 
El artilugio alienígena que las transporta ha aterrizado en el borde externo del lugar, triturando todo vestigio de la ciudad que allí existía. Eso sí: Miren, miren cómo se pliega en su fachada hacia el Hoyo, en un vano intento de parecer más pequeño. 

La espléndida pieza longitudinal que cerraba el Hoyo por el Oeste, cabalgando sobre la antigua muralla fluvial, ha sido amputada, y queda, ay, reducida a un grotesco muñón que alberga la réplica de La Mundial.
El siguiente episodio, en sus pantallas próximamente.

*Fuentes gráficas. 
Imágenes históricas:  - Archivo Municipal de Málaga. (fig. 1,2,4)
                                      - Biblioteca del Museo Naval de Madrid. (fig. 3)
Imagen del proyecto: página web de Promociones Braser
                                      (www.hotelmoneomalaga.com)

Nota: Debe destacarse la forma selectiva en que la promotora presenta las imágenes del proyecto terminado, mostrando preferentemente el futuro edificio en relación visual con otros volúmenes grandes existentes en la orilla del río.Se evita enseñar a éste en relación con las edificaciones vecinas de 4 plantas, predominantes en el entorno. Como se ve en el dibujo que encabeza estas reflexiones.

Note: Dear non-Spanish readers, I apologize as there is no translation this time due to lack of time for it now.. In the next post I expect to include the English translation as usual.