Los espacios que habitamos o en los que desarrollamos nuestras actividades condicionan en gran medida nuestros actos, aunque no seamos siempre conscientes de ello.
Antes de la última mudanza, me correspondía acudir a votar a un edificio grande, lúgubre y gris. Desde hace poco, en cambio, el colegio electoral que tengo asignado es un pequeño y vetusto edificio rodeado de jardines que en su día acogió aulas de preescolar.
Su porche soleado, en el que se han colocado las cabinas de votación, evoca soñolientas tardes tropicales y canto de cigarras.
¿Habría introducido la misma papeleta de haber acudido a votar en aquel edificio sombrío de hormigón al que iba antaño? No, me digo. Mi voto ya estaba decidido de antemano, hace muchos días. Y, sin embargo...
The spaces we inhabit or in which we operate largely condition our actions, although we are not always aware of it.
Before the last move, my polling station was located in a large building, grim and gray. Recently, however, the place where I go for voting is an old small building surrounded by gardens that once hosted children classrooms.
Its sunny porch, where the voting booths have been placed, evokes a dreamy tropical afternoon and cicadas singing.
Would I have introduced the same ballot have I gone to vote in that bleak concrete building that I once used to? No, I say to myself. My vote was already decided in advance, many days ago. And yet ...