Los escenarios escogidos fueron el patio de los naranjos de la mezquita y la Plaza de Jerónimo Páez, en la que se encuentra el Museo Arqueológico.
Un día perfecto, del que sólo puedo lamentar que fuese tan corto. Gracias a Álvaro por su hospitalidad y buen hacer; a la siempre genial Inma Serrano que fue quien, en definitiva, impulsó la idea del encuentro; y a todos por asistir y hacer que todo saliese tan bien.